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AUTISMO- una concepción

Autismo


Es un trastorno del desarrollo que aparece en los primeros 3 años de la vida y afecta el desarrollo cerebral normal de las habilidades sociales y de comunicación.

Causas

El autismo es un trastorno físico ligado a una biología y química anormales en el cerebro, cuyas causas exactas se desconocen, pero ésta constituye un área de investigación muy activa. Probablemente haya una combinación de factores que llevan al autismo.

Los factores genéticos parecen ser importantes. Por ejemplo, es mucho más probable que los gemelos idénticos tengan ambos autismo en comparación con los gemelos fraternos (mellizos) o con los hermanos. De manera similar, las anomalías del lenguaje son más comunes en familiares de niños autistas e igualmente las anomalías cromosómicas y otros problemas del sistema nervioso (neurológicos) también son más comunes en las familias con autismo.

Se ha sospechado de muchas otras causas posibles, pero no se han comprobado. Éstas implican:

  • Dieta
  • Cambios en el tubo digestivo
  • Intoxicación con mercurio
  • Incapacidad del cuerpo para utilizar apropiadamente las vitaminas y los minerales
  • Sensibilidad a vacunas

EL AUTISMO Y LAS VACUNAS

A muchos padres les preocupa que algunas vacunas no sean seguras y puedan hacerle daño a su bebé o niño pequeño. Ellos pueden solicitarle al médico o a la enfermera que esperen, o incluso negarse a recibir la vacuna. Sin embargo, también es importante pensar acerca de los riesgos de no hacerse vacunar.

Algunas personas creen que la pequeña cantidad de mercurio (llamada timerosal) que es un conservante común en vacunas multidosis causa autismo o trastorno de hiperactividad con déficit de atención (THDA). Sin embargo, los estudios no han mostrado que este riesgo sea cierto.

La Academia Estadounidense de Pediatría y El Instituto de Medicina (IM) están de acuerdo en que ninguna vacuna o componente de alguna vacuna sea responsables del número de niños que actualmente están siendo diagnosticados con autismo. Ellos concluyen que los beneficios de las vacunas superan a los riesgos.

Todas las vacunas rutinarias de la niñez están disponibles en formas de una sola dosis que no contienen mercurio agregado.

La página web de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades suministra información adicional.

¿CUÁNTOS NIÑOS TIENEN AUTISMO?

El número exacto de niños con autismo se desconoce. Un informe emitido por los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de los Estados Unidos sugiere que el autismo y los trastornos conexos son más comunes de lo que anteriormente se pensaba, aunque no está claro si esto se debe a una tasa creciente de la enfermedad o a un aumento de la capacidad para diagnosticarla.

El autismo afecta a los niños con una frecuencia 3 ó 4 veces mayor que a las niñas y factores como el ingreso familiar, la educación y el estilo de vida no parecen afectar el riesgo de padecerlo.

Algunos médicos creen que el aumento de la incidencia de autismo se debe a las nuevas definiciones de la enfermedad. El término "autismo" en la actualidad incluye un espectro más amplio de niños. Por ejemplo, a un niño que se le diagnostica autismo altamente funcional en la actualidad pudo haber sido considerado simplemente raro o extraño hace 30 años.

Otros trastornos generalizados del desarrollo abarcan:

  • Síndrome de Asperger (similar al autismo, pero con desarrollo normal del lenguaje)
  • Síndrome de Rett (muy diferente del autismo y sólo ocurre en las mujeres)
  • Trastorno desintegrativo infantil (afección poco común por la que un niño aprende destrezas y luego las pierde hacia la edad de 10 años)
  • Trastorno generalizado del desarrollo no especificado de otra manera (PDD-NOS, por sus siglas en inglés), también llamado autismo atípico

Síntomas

La mayoría de los padres de niños autistas empiezan a sospechar que algo no está bien cuando el niño tiene 18 meses y buscan ayuda hacia los 2 años de edad. Los niños con autismo se caracterizan por presentar dificultades en:

  • Juegos actuados
  • Interacciones sociales
  • Comunicación verbal y no verbal

Algunos niños con autismo parecen normales antes de 1 ó 2 años de edad y luego presentan una "regresión" súbita y pierden las habilidades del lenguaje o sociales que habían adquirido con anterioridad. Esto se denomina tipo regresivo de autismo.

Las personas con autismo pueden:

  • Ser extremadamente sensibles en cuanto a la vista, el oído, el tacto, el olfato o el gusto (por ejemplo, puede negarse a vestir ropa "picante" y se angustian si se los obliga a usar estas ropas).
  • Experimentar angustia inusual cuando se le cambian las rutinas.
  • Efectuar movimientos corporales repetitivos
  • Mostrar apegos inusuales a objetos

Los síntomas pueden variar de moderados a severos.

Los problemas de comunicación pueden abarcar:

  • Es incapaz de iniciar o mantener una conversación social
  • Se comunica con gestos en vez de palabras
  • Desarrolla el lenguaje lentamente o no lo desarrolla en absoluto
  • No ajusta la mirada para observar objetos que otros están mirando
  • No se refiere a sí mismo correctamente (por ejemplo, dice "usted quiere agua", cuando en realidad quiere decir "Yo quiero agua")
  • No señala para dirigir la atención de otros hacia objetos (ocurre en los primeros 14 meses de vida)
  • Repite palabras o memoriza pasajes, como comerciales
  • Utiliza rimas sin sentido

Interacción social:

  • Tiene dificultad para hacer amigos
  • No participa en juegos interactivos
  • Es retraído
  • Puede no responder al contacto visual o a las sonrisas o puede evitar el contacto visual
  • Puede tratar a otros como si fueran objetos
  • Prefiere pasar el tiempo solo y no con otros
  • Muestra falta de empatía

Respuesta a la información sensorial:

  • No se sobresalta ante los ruidos fuertes
  • Presenta aumento o disminución en los sentidos de la visión, oído, tacto, olfato o gusto
  • Los ruidos normales le pueden parecer dolorosos y se lleva las manos a los oídos
  • Puede evitar el contacto físico porque es muy estimulante o abrumador
  • Frota superficies, se lleva objetos a la boca y los lame
  • Parece tener un aumento o disminución en la respuesta al dolor

Juego:

  • No imita las acciones de otras personas
  • Prefiere el juego ritualista o solitario
  • Muestra poco juego imaginativo o actuado

Comportamientos:

  • "Se expresa" con ataques de cólera intensos
  • Se dedica a un solo tema o tarea (perseverancia)
  • Tiene un período de atención breve
  • Tiene intereses muy restringidos
  • Es hiperactivo o demasiado pasivo
  • Muestra agresión a otras personas o a sí mismo
  • Muestra gran necesidad por la monotonía
  • Utiliza movimientos corporales repetitivos

Pruebas y exámenes

Se debe practicar un examen rutinario para la evaluación del desarrollo en todos los niños en las consultas con el pediatra y es posible que se necesiten exámenes adicionales si existe alguna preocupación por parte del médico o de los padres. Esto es particularmente cierto cuando el niño no alcanza cualquiera de los siguientes hitos del desarrollo del lenguaje:

  • Balbucear hacia los 12 meses
  • Hacer gestos (por ejemplo señalar, decir adiós con la mano) hacia los 12 meses
  • Decir palabras aisladas hacia los 16 meses
  • Decir frases espontáneas de dos palabras hacia los 24 meses (no sólo la repetición de lo que oye)
  • Perder cualquier habilidad social o del lenguaje a cualquier edad

A estos niños se les podría practicar una evaluación auditiva, un examen de plomo en la sangre y un examen para autismo como la Checklist for Autism in Toddlers o CHAT (Lista de Comprobación para Autismo en Niños que Empiezan a Caminar) o el Autism Screening Questionaire (Cuestionario de Detección de Autismo).

Por lo general, es necesario un médico con experiencia en el diagnóstico y tratamiento del autismo para hacer el diagnóstico real. Dado que no existe ninguna prueba biológica para el diagnóstico del autismo, éste con frecuencia se basa en criterios muy específicos de un libro llamado Diagnosticand Statistical Manual IV (Manual Estadístico y Diagnóstico IV).

Una evaluación diagnóstica del autismo incluirá con frecuencia un examen físico y del sistema nervioso (neurológico) completo, así como la utilización de instrumentos de detección, tales como:

  • ADI-R: Autism Diagnostic Interview - Revised (Entrevista diagnóstica para el Autismo revisada)
  • Autism Diagnostic Observation Schedule (Programa de Observación Diagnóstica del Autismo)
  • CARS:Childhood Autism Rating Scale (Escala de Valoración del Autismo en la Niñez)
  • Gilliam Autism Rating Scale (Escala de Valoración del Autismo de Gilliam)
  • Pervasive Developmental Disorders Screening Test-Stage 3 (Prueba de Evaluación de los Trastornos Generalizados del Desarrollo - Fase 3)

Por lo regular, se realizan pruebas genéticas (que buscan alteraciones cromosómicas) y posiblemente también pruebas metabólicas a los niños de los que se sospecha padecen autismo o ya se comprobó que lo sufren.

Dado que el autismo abarca un espectro de síntomas tan amplio, una observación breve y única no puede predecir las verdaderas habilidades de un niño. Por lo tanto, sería ideal que un equipo de distintos especialistas evaluara al niño. Dicho equipo podría evaluar:

  • La comunicación
  • El lenguaje
  • Las destrezas motoras
  • El habla
  • El rendimiento escolar
  • Las habilidades cognitivas

A veces, los padres son renuentes a que se diagnostique la enfermedad de un niño porque les preocupa que lo estigmaticen. Sin embargo, sin un diagnóstico, el niño puede no recibir el tratamiento y los servicios que necesita.

Tratamiento

La intervención temprana, apropiada e intensiva mejora en gran medida el resultado final de la mayoría de los niños pequeños con autismo. La mayoría de los programas se basarán en los intereses del niño en un programa de actividades constructivas altamente estructurado. Las ayudas visuales con frecuencia son útiles.

El tratamiento es más exitoso cuando apunta hacia las necesidades particulares del niño. Un especialista o un equipo con experiencia deben diseñar el programa individualizado para el niño. Se dispone de varias terapias efectivas, como:

  • Análisis del comportamiento aplicado (ABA, por sus siglas en inglés)
  • Medicamentos
  • Terapia ocupacional
  • Fisioterapia
  • Terapia del lenguaje y del habla

Igualmente, la integración sensorial y la terapia de la visión son comunes, pero hay pocas investigaciones que apoyen su efectividad. El mejor plan de tratamiento puede utilizar una combinación de técnicas.

ANÁLISIS DEL COMPORTAMIENTO APLICADO (ABA)

Este programa es para niños pequeños con un trastorno del espectro autista y puede ser efectivo en algunos casos. ABA utiliza un método de enseñanza uno a uno que confía en la práctica del refuerzo de diversas destrezas. El objetivo es acercar al niño a un funcionamiento del desarrollo normal.

Los programas de ABA por lo regular se realizan en la casa del niño, bajo la supervisión de un psicólogo del comportamiento. Estos programas pueden ser muy costosos y no han sido adoptados ampliamente por los sistemas escolares. Los padres a menudo deben buscar fondos y conseguir personal a partir de otros recursos, lo cual puede ser difícil de encontrar en muchas comunidades.

TEACCH

Otro programa, denominado Tratamiento y Educación de los Niños Autistas y con Impedimentos Relacionados con la Comunicación ( Treatmentand Education of Autistic and Related Communication Handicapped Children,TEACCH ). Este programa fue desarrollado en todo el estado de Carolina del Norte y utiliza un esquema de figuras y otras indicaciones visuales. Esto permite al niño trabajar en forma independiente, al igual que organizar y estructurar sus ambientes.

Aunque TEACCH trata de mejorar la adaptación y las destrezas del niño, también acepta los problemas asociados con los trastornos del espectro autista. A diferencia de los programas de ABA, los programas de TEACCH no esperan que los niños logren un desarrollo típico con el tratamiento.

MEDICAMENTOS

Con frecuencia, se utilizan medicamentos para tratar problemas de comportamiento o problemas emocionales que la gente con autismo pueda tener, como:

  • Agresión
  • Ansiedad
  • Problemas de atención
  • Compulsiones extremas que el niño no puede parar
  • Hiperactividad
  • Impulsividad
  • Irritabilidad
  • Cambios en el estado anímico
  • Explosiones de ira o cólera
  • Dificultad para dormir
  • Rabietas

Actualmente, sólo la risperidona está aprobada para el tratamiento de niños de edades entre 5 y 16 años que presenten irritabilidad y agresión con el autismo. Otros medicamentos que se pueden usar abarcan ISRS, Divalproex sódico y otros estabilizadores del estado de ánimo, y posiblemente estimulantes como metilfenidato. No existe ningún medicamento que trate el problema subyacente del autismo.

DIETA

Algunos niños con autismo parecen responder a una dieta libre de gluten o caseína. El gluten se encuentra en alimentos que contienen trigo, centeno y cebada; mientras que la caseína se encuentra en la leche, el queso y otros productos lácteos. Sin embargo, no todos los expertos están de acuerdo en que los cambios en la dieta harán la diferencia y no todos los estudios de este método han mostrado resultados positivos.

Si la persona está pensando en estos o en otros cambios en la dieta, es bueno hablar con un médico especializado en el aparato digestivo (gastroenterólogo) y con un dietista certificado. La persona debe asegurarse de que su hijo esté aún recibiendo las calorías y nutrientes suficientes, al igual que una dieta balanceada.

OTROS MÉTODOS

Se debe estar atento porque hay tratamientos ampliamente publicitados que no tienen soporte científico y a menudo hay informes de "curas milagrosas" que no cumplen con las expectativas cuando se prueban. Si un hijo tiene autismo, puede servir el hecho de hablar con otros padres de niños autistas, hablar con especialistas en el autismo. Esté al tanto del progreso de las investigaciones en el área, la cual se está desarrollando rápidamente.

Alguna vez, hubo mucho alboroto con relación al uso de infusiones de secretina. Ahora, después de haberse realizado muchos estudios en muchos laboratorios, es posible que la secretina no sea para nada efectiva después de todo, sin embargo, las investigaciones continúan.

Grupos de apoyo

Para saber sobre organizaciones que pueden brindar información adicional y ayuda con respecto al autismo, ver el artículo sobre recursos para el autismo.

Pronóstico

El autismo sigue siendo una condición de reto para los individuos y sus familias, pero el pronóstico en la actualidad es mucho mejor de lo que era hace una generación. En esa época, la mayoría de las personas autistas eran ingresadas en instituciones.

En la actualidad, con la terapia adecuada, muchos de los síntomas del autismo se pueden mejorar, aunque la mayoría de las personas tendrán algunos síntomas durante todas sus vidas. La mayoría de las personas con autismo son capaces de vivir con sus familias o en la comunidad.

El pronóstico depende de la severidad del autismo y del nivel de terapia que la persona recibe.

Posibles complicaciones

El autismo puede asociarse con otros trastornos que afectan el cerebro, como:

Algunas personas afectadas por esta enfermedad desarrollarán convulsiones.

El estrés de hacerle frente al autismo puede también llevar al desarrollo de complicaciones sociales y emocionales para la familia y las personas a cargo, al igual que para la misma persona con autismo.

Cuándo contactar a un profesional médico

Por lo regular, los padres sospechan la presencia de un problema de desarrollo mucho antes de que se haga el diagnóstico. Consulte con el médico en caso de haber inquietudes con relación al autismo o si cree que su hijo no se está desarrollando normalmente.

Nombres alternativos

Autismo: trastorno generalizado del desarrollo

Referencias

Autism and Developmental Disabilities Monitoring Network Surveillance Year 2002 Principal Investigators; Centers for Disease Control and Prevention. Prevalence of autism spectrum disorders--autism and developmental disabilities monitoring network, 14 sites, United States, 2002. MMWR Surveill Summ. 2007 Feb 9;56(1):12-28.

Johnson CP, Myers SM; American Academy of Pediatrics Council on Children with Disabilities. Identification and evaluation of children with autism spectrum disorders. Pediatrics. 2007;120:1183-1215.

Dover CJ, Le Couteur A. How to diagnose autism. Arch Dis Child. 2007;92:540-545.

Shah PE, Dalton R, Boris NW. Pervasive developmental disorders and childhood psychosis. In: Kliegman RM, Behrman RE, Jenson HB, Stanton BF, eds. Nelson Textbook of Pediatrics. 18th ed. Philadelphia, Pa: Saunders Elsevier; 2007: chap 29.

Bertoglio K, Hendren RL. New developments in autism. Psychiatr Clin North Am. 2009;32:1-14.


Por feyerabend - 1 de Abril, 2011, 11:15, Categoría: General
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Sobre autismo- OLIVER SACKS

Archivo de la categoría: Oliver Sacks

El hombre que confundió a su mujer con un sombrero – Oliver Sacks

(págs. 287-288)

El autismo se consideró en tiempos como una esquizofrenia de infancia, pero es más bien lo contrario fenomenológicamente. El esquizofrénico está siempre aquejado de “influencia” del exterior: es pasivo, se juega con él, no puede ser él mismo. El autista se quejaría (si se quejase) de ausencia de influencias, de aislamiento absoluto.

“Ningún hombre es una isla, completa en sí misma!, escribió Donne. Pero esto es precisamente lo que es el autismo: una isla, separada del continente. En el autismo “clásico” , que se hace manifiesto, y es a menudo total, en el tercer año de vida, la separación es tan prematura que puede no haber ningún recuerdo del continente. En el autismo “secundario”, como el de José, debido a lesión cerebral en una etapa más tardía de la vida, hay algún recuerdo, puede que cierta nostalgia, del continente. Quizás esto explique por qué José era mas accesible que la mayoría, y por qué podía, dibujando al menos, mostrar que se producía interacción.

¿El ser una isla, el estar separado, es inevitablemente una muerte? Puede ser una muerte, pero inevitablemente. Porque aunque se hayan perdido las conexiones “horizontales” con los demás, con la sociedad y la cultura, puede haber aún conexiones “verticales” intensificadas y vitales, conexiones directas con la naturaleza, inasequibles para cualquier otro. Este contacto “vertical” es muy notable en el caso de José, debido a la penetrante franqueza, la claridad absoluta de sus percepciones y dibujos, sin la menor huella o matiz de ambigüedad o desviación, un vigor pétreo, sin influencia ajena.

Esto nos lleva a nuestra cuestión final: ¿hay algún “lugar” en el mundo para un hombre que es como una isla, que no puede ser aculturado, al que no se le puede hacer formar parte del continente? ¿Puede “el continente” adaptarse a lo singular, hacerle un sitio? Hay similitudes aquí con las reacciones sociales y culturales ante el genio. (No quiero sugeriro con esto, claro, que todos los autistas posean un talento genial, sólo que comparten con el genio el problema de la singularidad.) Concretando más: ¿qué le reserva el futuro a José? ¿Hay algún “lugar” para él en el mundo que emplee su autonomía, pero la deje intacta?

¿Podría, con su excelente vista y su gran amor a las plantas, hacer ilustraciones para obras botánicas o herbarios? ¿Podría ser ilustrador de textos de anatomía o de zoología? (Véase el dibujo que me hizo cuando le enseñé una ilustración de un manual del tejido en capas llamada “epitelio ciliado”.) ¿Podría participar en expediciones científicas y hacer dibujos (pinta y hace maquetas con la misma facilidad) de especies raras? Su concentración pura sobre el objeto que tiene delante sería ideal en estas circunstancias.

O dando un salto extraño pero no absurdo, ¿podría con sus peculiaridades, su ideosincrasia, hacer dibujos para cuentos de hadas, cuentos para párvulos, cuentos bíblicos, mitos? O (dado que no sabe leer y para él las letras son sólo formas puras y bellas) ¿no podría ilustrar, y adornar, las soberbias mayúsculas de misales y breviarios manuscritos? Ha hecho bellos retablos para iglesias, en mosaico y en madera coloreada. Ha tallado letras exquisitas en lápidas. Su “trabajo” actual es escribir con letras de imprenta letreros diversos para el pabellón, que hace con los adornos y florituras de una Carta Magna moderna. Todo esto puede hacerlo, y hacerlo muy bien. Y sería útil y placentero para los demás, y placentero también para él. Podría hacer todas estas cosas, pero, por desgracia, no hará ninguna, salvo que alguien muy comprensivo, y con oportunidades y medios, puede guiarlo y emplearlo. Porque, tal como están las cosas, probablemente no haga nada, y lleve una vida inútil y estéril, como la que llevan tantos otros autistas en pabellones retirados de un hospital del Estado, donde ni les hacen caso ni les tienen en cuenta.

Por feyerabend - 1 de Abril, 2011, 11:11, Categoría: General
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SOBRE LA INTELIGENCIA

La inteligencia es solo una, indica un estudio en niños y adolescentes



Medidas del grosor de la corteza cerebral refutan la tesis de Howard Gardner y Daniel Goleman

MALEN RUIZ DE ELVIRA - Madrid - 



 
Neuroimagen

Los que puntuaron mejor en una prueba específica de inteligencia tenían mayor grosor de corteza cerebral en determinadas regiones cerebrales (izquierda), pero esta relación desapareció cuando se anuló la influencia de la inteligencia general (derecha).- UAM/ MCGILL

¿Es la inteligencia una o existen varias inteligencias, y cuál es su base biológica? Las técnicas de neuroimagen, que permiten a los científicos explorar inocuamente el cerebro de personas vivas, están encontrando respuestas a preguntas como esta, que tienen una clara repercusión social

Ya se había encontrado una relación entre el grosor de la corteza cerebral y la medida de la inteligencia general y ahora un nuevo estudio, en niños y adolescentes, se ha centrado en ver si este parámetro se relaciona también con el rendimiento cerebral en aspectos específicos. La respuesta es que no parece que exista una colección de capacidades separadas, sino que una poderosa capacidad general (llamada g) condiciona el rendimiento en las variadas situaciones que requieren el uso de la inteligencia.

Sin embargo, "gurús mediáticos como Howard Gardner, Robert Sternberg o Daniel Goleman han logrado convencer a bastantes ciudadanos de lo contrario", dice Roberto Colom, catedrático de Psicología en la Universidad Autónoma de Madrid, que ha participado, junto con otros investigadores de Canadá, Reino Unido y Estados Unidos, en un estudio que se publicará en la revista NeuroImage.

Autores como Gardner, recuerda Colom, han mantenido que no existe nada parecido a una capacidad intelectual general sino que, por el contrario, algunas personas destacan en el manejo del lenguaje, mientras que otras destacan con los números o en actividades que requieren procesamiento viso-espacial. Alguien podría ser perfectamente torpe con el lenguaje y excepcional con los números, según ellos.

El estudio analizó cómo las diferencias de grosor cortical de más de 200 participantes (niños entre 6 y 18 años) se relacionaban con su rendimiento intelectual en una variada serie de pruebas de naturaleza verbal, viso-espacial y numérica. Se obtuvo una puntuación para cada una de esas clases de tareas, pero también un índice de capacidad general (g) para cada participante. La conclusión, sorprendente, fue que cuando se consideran las puntuaciones verbales, viso-espaciales o numéricas anulando la influencia de g las relaciones con el grosor cortical desaparecen.

"Lo que queda cuando se descuenta la capacidad general (g) es ruido sin valor para el cerebro" concluye Colom. "Si alguien es muy bueno con el lenguaje es mucho más probable que improbable que también lo sea con los números y en el procesamiento viso-espacial", añade. "El hecho de que se usen pruebas verbales, numéricas o viso-espaciales no es realmente importante para comprender las relaciones de nuestra inteligencia con la biología, sino el hecho de que capturen esa capacidad general o g con mayor o menor intensidad".

Estos resultados no deben verse como contradictorios respecto a las pruebas existentes de la especialización funcional de las regiones de la corteza cerebral, advierten los autores del estudio, cuyo primer autor es Sherif Karama, de la Universidad McGill (Canadá). Solo se refieren al grosor de la corteza, que se cree refleja la densidad y la distribución de las neuronas y otras células y fibras del sistema nervioso.

La definición de inteligencia

Gottfredson definió en 1997 la inteligencia humana como "una capacidad mental muy general que, entre otras cosas, incluye la aptitud para razonar, planear, resolver problemas, pensar de forma abstracta, comprender ideas complejas, aprender rápidamente y aprender de la experiencia. No es únicamente aprender de los libros, una habilidad académica limitada, o hacer bien los tests. Por el contrario, refleja una capacidad más amplia y profunda de abarcar lo que nos rodea".

Por feyerabend - 25 de Febrero, 2011, 9:29, Categoría: General
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LA MÚSICA BAJO LA LUPA DE LAS NEUROCIENCIAS

La música bajo la lupa de las neurociencias

Tanto el talento inusual como las patologías de quienes son sordos al ritmo o al tono, obsesionan a psicólogos y científicos. Este informe profundiza en las corrientes que buscan en el cerebro las razones de tan insistente melodía.

POR Santiago Bardotti

El psicólogo cognitivo norteamericano Howard Gardner, en su libro fundador sobre las inteligencias múltiples, nos dice que se puede vislumbrar cierto sentido de la diversidad y las fuentes de los dones musicales tempranos asistiendo a una audición musical hipotética en la que los ejecutantes son tres niños de edad preescolar.


La primera niña toca una suite de Bach para violín con exactitud técnica y bastante sentimiento. El segundo niño canta un aria completa de una ópera de Mozart después de haberla oído tan sólo una vez. El tercero se sienta al piano e interpreta un simple minueto que compuso jugando. Tres ejecuciones sorprendentes por tres prodigios musicales. Aunque podamos pensar lo contrario, la precocidad es la sola cosa en común. ¿Todos llegaron a estas alturas de talento infantil siguiendo los mismos caminos? Seguramente que no.


La primera podría ser una pequeña japonesa que ha participado, desde los dos años de edad, en el Programa de Educación del Talento, del maestro japonés Suzuki, y como millares de sus condiscípulos, ya ha dominado los aspectos esenciales de un instrumento de cuerdas antes de entrar a la escuela.
El segundo niño podría ser víctima del autismo, un pequeño apenas capaz de comunicarse con otros, y que está gravemente perturbado en diversas esferas afectivas y cognoscitivas; sin embargo, muestra una excepción en cuanto a su inteligencia musical, de tal manera que puede cantar en forma impecable cualquier pieza que escuche.


El tercero podría ser un pequeño educado en el seno de una familia de músicos que ha comenzado a producir sus propias obritas; una versión a los precoces jóvenes Mozart, Mendelssohn o Saint-Saens.


Gardner, argumentando a favor de la diversidad del concepto de inteligencia, tiene que apoyarse en los casos que aparecen como excepcionales y únicos. Pero, en realidad, estamos ante un razonamiento que es doble. Primero, se trata de aislar una particular forma de procesar la información del mundo, la inteligencia musical, para luego dar la gran noticia: todos, en mayor o menor medida, participamos de ella.  


En efecto, para el neurocientífico (y ex productor de rock) Daniel Levitin, si hay un mito que la neurociencia de la música ha desbaratado es el mito del talento. Dice en un reportaje publicado por la revista estadounidense Wired: “No parece que exista nada parecido a algo como un gen de la música o un centro del cerebro que tendría por ejemplo Stevie Wonder y nadie más. No hay evidencia de que la gente talentosa en música tenga una diferente estructura del cerebro o una conexión neuronal distinta que el resto de nosotros; es claro, sin embargo, que volverse un experto  –como jugador de ajedrez, conductor, escritor o periodista– cambia nuestro cerebro y crea circuitos que son más eficientes en ese dominio. Lo que puede haber es una predisposición genética o neuronal hacia cosas como la paciencia y la coordinación ojo-mano por ejemplo; de allí al talento hay un largo camino”.


Todos somos talentosos en potencia. La mala noticia es la regla de las diez mil horas. El número dorado, el umbral de práctica para destacarse en cualquier actividad.  Esa debe ser la razón por la que el crítico George Steiner, que a la sazón considera que vivimos en una era en la cual la música ha reemplazado como matriz a la cultura clásica griega y latina, ha dicho alguna vez que ninguna obra maestra puede escribirse antes de los cuarenta años. Pero peor noticia que las diez mil horas de práctica necesarias para ser un experto es que no son garantía de nada. El mundo de la música académica en sentido amplio está plagado de instrumentistas dedicados pero aburridísimos. Entonces estamos donde empezamos.


Académico singular


Daniel Levitin es un personaje de esta época. Profesor de la universidad canadiense McGill, en cuyo centro de investigación (Centre for Interdisciplinary Research in Music Media and Technology) tiene su laboratorio, es quien con sus investigaciones encabeza de algún modo el descubrimiento del mundo de la música por parte de las neurociencias. Su libro Tu cerebro y la música. El estudio científico de una obsesión humana (This is your brain in music. The Science of a human obsession), publicado por la casa editorial RBA, constituye tal vez el primer best-séller en su género. Un libro sobre música, por más científico que se considere, o justamente por ello, no puede comenzar sin referencias personales, y Levitin tiene un pasado jugoso e inusual para un académico. Descubrió la música no de cualquier manera, sino a través de unos nuevos y espectaculares auriculares. Era el año 1969, justamente el momento en que los artistas que él escuchaba estaban todos explorando por primera vez el mundo de la mezcla en los estudios de grabación. No pasó mucho tiempo hasta que él mismo se convirtió en un productor de sonido siguiendo los pasos de Mark Needham, quien había grabado discos para Chris Isaak y Fleetwood Mac entre otros. El fue quien le enseñó cuánta diferencia podía hacerle al sonido un micrófono (lo único importante según Paul Simon, por sobre los acordes, la armonía o la lírica),  incluso solo por su localización o por la calidad en los materiales de su fabricación. Pronto se encontró asistiendo a grabaciones de Aretha Franklin y Greatful Dead hasta que un día él mismo quedó a cargo de editar ciertas cintas del guitarrista Carlos Santana. Toda una educación en sí misma.


Tuvo la suerte de trabajar con muchos artistas muy conocidos pero también con muchos talentosos que quedaron en el camino. Fue entonces que comenzó a preguntarse por qué algunos nombres se transformaron en mojones de generaciones y otros tan talentosos languidecieron en la oscuridad; en relación con ello, comenzó a pensar por qué la música parecía venir tan fácilmente a unos y no a otros; se preguntó de dónde provenía la creatividad, por qué algunas canciones o melodías nos mueven tanto mientras dejan indiferentes a otros. De allí pasó a preguntarse por el rol de la percepción en todos esos procesos, la sorprendente habilidad de ciertos músicos e ingenieros para descubrir sutiles diferencias que a nosotros se nos pasan de largo. Como el productor de sonido en que se había convertido encontró que era en la psicología donde podría encontrar las respuestas a sus preguntas acerca de la memoria, la percepción, la creatividad y el instrumento en el trasfondo de todas estas actividades: el cerebro humano.  


Fue así que se mudó de California a Montreal. Aunque muy bien puedo imaginar algún enciclopedista de tiempos de Voltaire en una aproximación razonada similar, esta conjunción es bien de nuestra época; después de todo como Levitin descubrió en su propio camino, el estudio del artista contemporáneo no es muy distinto del laboratorio del científico. Así no sorprende que concluya también que la música de estudio de grabación, con su invención de paisajes sonoros, con la creación de sonidos imposibles, por así decirlo, no hace más que explotar la manera en que nuestro cerebro, procesa la información. Bien pensado, desde un punto de vista evolutivo (y todo enfoque neurocientífico es un enfoque evolutivo), no podía ser de otra manera. Música (para nosotros) y cerebro es quizás el más bello ejemplo de co-evolución. Es una idea incorrecta el pensar que los organismos reaccionan pasivamente al medio. Los organismos modifican el medio en donde se desarrollan y el maravilloso medio sonoro donde vivimos es una prueba de ello.   


Una melodía antigua


La música es inusual entre las actividades humanas por su ubicuidad y antigüedad. Ninguna cultura actual o pasada de la que se tenga registro careció de ella. Algunos de los objetos físicos más antiguos encontrados en excavaciones humanas y proto humanas son instrumentos musicales: flautas hechas de huesos y pieles de animales estiradas para ser utilizadas para percusión. En cualquier situación en que las personas se encuentran, por la razón que sea, la música está presente: bodas, funerales, graduaciones, marchas militares, eventos deportivos, una cena romántica, una madre durmiendo a su bebé o estudiantes preparando un examen. Incluso más aún en sociedades no industrializadas que en sociedades occidentales. Sólo de manera reciente y en nuestra propia cultura, aproximadamente hace unos quinientos años, surgió una distinción que cortó la sociedad en dos clases con respecto a este tópico: los ejecutantes por un lado y los oyentes por otro.


Se pueden enumerar otras obras en este enfoque general como la de Steven Mithen, profesor de arqueología en la Universidad de Reading (Reino Unido) quien ha dedicado gran parte de su labor como investigador al estudio de la mente humana desde una perspectiva evolutiva; Los neandertales cantaban rap. Los orígenes de la música y el lenguaje (Crítica), The world in six songs del mismo Levitin (aún sin traducción española) o Musicofilia. Relatos de la música y el cerebro (Anagrama) del afamado neurólogo y Comandante de la Orden del Imperio Británico, Oliver Sacks.


Gusanos musicales


En efecto, la última apasionante colección de casos clínicos del autor de El hombre que confundió a su mujer con un sombrero  (amargamente parafraseada como El hombre que confundió a un paciente con una carrera literaria) y Un antropólogo en Marte tiene a la música como su centro de atención. Algunos motivos básicos llevaron a Sacks a esta recopilación. Por un lado, un interés personal que se remonta a la década del sesenta cuando trabajaba con pacientes con Parkinson y pudo observar de primera mano el efecto terapéutico de la música. Por otro, el haber sufrido personalmente ciertos desórdenes que podían pasar por curiosidades pero que resultaron afectar a mayor cantidad de personas; en este sentido, el gusto de Sacks, por lo extrañamente familiar, fenómenos que son tan visibles que les restamos importancia (hasta que sabemos que pueden ser la cruz de algunos) como es el caso de los “gusanos musicales”; la repetición continua e involuntaria en la cabeza de cortos fragmentos musicales.


Está presente, también, la aparición de desórdenes puntuales y únicos que revelan la manera contraintuitiva en que se procesan los estímulos. Personas que sufren distintos tipos de amusia por ejemplo; sordera al ritmo –aparentemente el Che Guevara era famoso por ello– o, por el contrario, sordera al tono, personas que andan por ahí incapaces de saber que desafinan.  


Están los casos que ponen en duda (falsamente) el libre albedrío (una pasión que Sacks comparte con Dr. House) como la aparición espontánea de musicofilia después de algún incidente en individuos indiferentes a la música hasta aquí y están los casos que nos hablan de la conservación de la personalidad gracias a la música, incluso en las situaciones más dramáticas, casos de pérdida total de la memoria o deterioro cognitivo producto de demencia.


Hay mucho más. Es un libro extenso con la presentación de muchas historias, relatos en general menos detallados que aquellos a los que nos habíamos acostumbrado; como si Sacks quisiera demostrar, por la acumulación de ejemplos y viñetas, la importancia y complejidad del campo en cuestión. En este sentido se complementa con el libro de Levitin; en especial en relación con el procesamiento de la emoción por sobre los aspectos más formales. Está claro también que no llegaríamos a ellos sin la clarificación del papel de estos últimos. Dice Sacks: “lo que resulta claro y dramático, aunque por fortuna raro, es la repentina y aislada pérdida de la capacidad para responder a la música emocionalmente, mientras que se sigue respondiendo normalmente a todo lo demás, incluyendo la estructura formal de la música… hablo de personas que no se hallan en un estado de depresión o fatiga y no padecen una anhedonia [incapacidad para sentir placer] generalizada”.  


Para Levitin la historia de nuestro cerebro musical es la historia de una exquisita orquestación entre regiones cerebrales que incluyen las partes más primitivas y las más desarrolladas: el cerebelo en la parte de atrás de nuestra cabeza y los lóbulos frontales justo detrás de nuestros ojos. Se trata de una precisa coreografía de liberación y captura neuroquímica entre los sistemas de predicción lógica y los sistemas de recompensa emocional. La música parece imitar algunas de las características del lenguaje y transmitir algunas de las emociones que expresa la comunicación vocal pero de una manera no referencial y no específica. También emplea algunas regiones utilizadas por el lenguaje pero, mucho más que este, se apoya en estructuras cerebrales relacionadas con la motivación, la recompensa y la emoción.  De vital importancia es el cerebelo donde se encontraría una especie de clave de acceso por aglutinar funciones básicas: la capacidad de reaccionar rápida, emocional y automáticamente a ciertos eventos.


La senda de la evolución


Lo que está en juego aquí para los investigadores es el papel evolutivo de la música. Se la puede considerar solamente un producto secundario en el camino hacia el lenguaje, como hace el influyente Steven Pinker, autor de El instinto del Lenguaje, una especie de lujo del homo sapiens, o creer, como muchos otros, que la música no sólo se desarrolló de manera independiente sino que potencia y utiliza recursos únicos.


Todo nuevo abordaje o al menos, todo nuevo cruce de disciplinas, pareciera que necesita volver a realizar las preguntas básicas: qué es la música, cuáles son sus componentes básicos; qué es el tiempo, cómo se lo procesa; qué es la memoria, cómo funciona; qué es la identidad; qué es real. Pareciera que apenas nos hemos movido unos pasos de las preguntas filosóficas primeras. De allí su encanto y su desazón también.  Evidentemente muchos musicólogos bufarán con fastidio ante la idea de un nuevo comienzo. Un camino antiguo y largo que sin embargo recién comienza.

Por feyerabend - 12 de Febrero, 2011, 7:26, Categoría: General
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TEORÍA DE LA COMUNICACIÓN HUMANA

TEORÍA DE LA COMUNICACIÓN HUMANA.

3.1. INTRODUCCIÓN.

3.2. AXIOMAS DE LA COMUNICACIÓN.

A) La imposibilidad de no comunicar
B) Los niveles de "contenido" y de "relación"
C) La puntuación de la secuencia de hechos
D) Comunicación "digital" y comunicación "analógica"
F) Interacción "simétrica" e interacción "complementaria"

3.3.METACOMUNICACIÓN.

3.4.FUNCIÓN Y RELACIÓN: ESENCIA DE LA PERCEPCIÓN.

3.5.CIRCULARIDAD DE LAS PAUTAS DE COMUNICACIÓN.

INTRODUCCIÓN.

Concepto de caja negra.
Desde la perspectiva de la teoría general de sistemas, la familia es un sistema autocorrector y dinámico y por lo tanto, nuestras observaciones deberán ir dirigidas tanto hacia las transacciones que suceden en su interior, como hacia la estructura interna del sistema; dicho de otro modo, lo que nos interesará será conocer la interacción entre los miembros, sus modos de relación y las reglas que rigen esa relación. Por el contrario, el pasado, el conocimiento de los "por qués en las relaciones" y la existencia de víctimas y verdugos como consecuencia de aplicar el modelo causa-efecto, no poseerá ningún interés dentro de este enfoque. Todo esto supone un cambio de perspectiva y un abandono de la investigación intrapsíquica. De todas formas, en el caso de estudiar las conductas de los individuos, estas deberán ser interpretadas en función de la influencia que posean en relación con el sistema, y nunca deberán interpretarse de forma individual. El individuo se considerará como una caja negra en la que no será necesario entrar para explicar su comportamiento.

El concepto de caja negra se tomó del campo de la telecomunicación y de la electrónica, donde a veces resultaba más conveniente pasar por alto la estructura interna de los equipos, dada su complejidad, y centrarse en las entradas "imputs" y salidas "outputs" de los aparatos. También es cierto que observando las entradas y salidas del aparato podíamos hacernos una idea de lo que ocurría dentro o de su estructura interna.

Conocer el contenido de la caja negra, no será esencial para conocer el aparato (individuo) dentro de un sistema más amplio del que forma parte.
Esta visión modifica el concepto de síntoma ya que no podemos entenderlo como la expresión de un conflicto interno, sino como el extremo de un iceberg de patología familiar.

Muchas veces, reenfocar un problema determinado o un síntoma que ha permanecido intacto tras muchos años de tratamiento profundo, es decir, pasar de los "porqués" a los "para qués" posiblemente nos permita obtener una respuesta.

Si tal como hemos comentado antes, toda conducta tiene valor de comunicación, será necesario empezar por exponer algunos principios básicos de la Teoría de la Comunicación Humana desarrollados por Watzlawick.

3.2. AXIOMAS DE LA COMUNICACIÓN.

A partir de los trabajos de Bateson, las investigaciones sobre la teoría de la comunicación adoptaron un enfoque sistémico, donde toda conducta era concebida de manera relacionar y representaba una forma de comunicación.
La comunicación posee algunas propiedades de naturaleza axiomático (propuestas por Beavin, Jackson y Watzlawick) que pasamos a enumerar y que llevan implícitas consecuencias fundamentales para el estudio de las relaciones.

Un axioma es un enunciado básico que se establece sin necesidad de ser demostrado. Las dos características que poseen los axiomas son: indemostrabilidad y evidencia. Los axiomas no son verdaderos ni falsos en si mismos: son convenciones utilizadas como principios de derivación de los demás enunciados de una teoría.

Los cinco axiomas que a continuación vamos a mencionar, son propiedades simples de la comunicación que encierran consecuencias interpersonales básicas. Watzlawick y colaboradores los han desarrollado concretándolos del siguiente modo:

A) Es imposible NO COMUNICARSE.
B) Toda comunicación tiene un nivel de CONTENIDO y un nivel RELACIONAL.
C) La naturaleza de una relación depende de la forma de PUNTUAR 0 PAUTAR LAS SECUENCIAS de comunicación que cada participante establece.
D. Las personas utilizan tanto la comunicación DIGITAL como la
ANALÓGICA.
E) Todos los intercambios comunicacionales son SIMÉTRICOS o COMPLEMENTARIOS, según estén basados en la igualdad o en la diferencia.

A. La imposibilidad de no comunicar.

No hay nada que sea lo contrario de conducta. La no-conducta no existe; es imposible no comportarse. En una situación de interacción, toda conducta tiene valor de mensaje, es decir, es comunicación; por eso, por más que uno lo intente, no puede dejar de comunicar. Actividad o inactividad, palabras o silencio, tienen siempre valor de mensaje: influyen sobre los demás, quienes a su vez, no pueden dejar de responder a tales comunicaciones y, por tanto, también comunican.
Por ejemplo: un pasajero en el tren que permanece sentado en su asiento con los ojos cerrados, o leyendo el periódico, comunica un mensaje: no quiere hablar con nadie.
La persona puede "defenderse" de la comunicación del otro, mediante la importante técnica de la descalificación; esto es, puede comunicarse de modo tal que su propia comunicación o la del otro queden invalidadas. Las descalificaciones abarcan una amplia gama de fenómenos comunicacionales tales como autocontradicciones, incongruencias, cambios de tema, tangencializaciones, oraciones incompletas, malentendidos, interpretaciones literales de la metáfora e interpretación metafórico de las expresiones literales.
No es sorprendente que habitualmente recurra a este tipo de comunicación todo aquél que se ve atrapado en una situación en la que se siente obligado a comunicarse pero, al mismo tiempo, desea evitar el compromiso inherente a toda comunicación.

Por tanto, la conducta (comunicación) "alienada" no es necesariamente la manifestación de una mente enferma, sino quizá la única reacción posible frente a un contexto de comunicación familiar absurdo e insostenible.

B. Los niveles de contenido y de relación en la comunicación.

Toda comunicación poseerá un contenido (lo que decimos) y una relación ( a quién y cómo se lo decimos) A través de la comunicación, todos podemos expresar nuestra forma de ser y la visión de la relación la otra persona.

Una comunicación no sólo transmite información sino que, al mismo tiempo, impone una conducta o un comportamiento.

El "nivel de contenido" de un mensaje transmite "INFORMACIÓN".
El "nivel de relación" se refiere a cómo la comunicación sirve para "DEFINIR" el tipo de relación que quiero establecer con mi interlocutor.

Los expertos en computadoras también se enfrentan con estos dos niveles cuando se comunican con un "organismo artificial": Por ejemplo, si una computadora debe multiplicar dos cifras, es necesario "alimentar" esas dos cifras y "dar la orden" de multiplicar. Necesita, por tanto, información (DATOS) e información acerca de esa información (INSTRUCCIONES). Es evidente, que las .instrucciones son de un "tipo lógico" superior al de los datos: constituyen metainformación puesto que son información acerca de información.

En la comunicación humana observamos que esa misma relación existe entre los aspectos de "contenido" y de "relación": el primero transmite los "datos" de la comunicación, y el segundo, "cómo" debe entenderse dicha comunicación.

De la misma manera, toda comunicación implicará un compromiso para el que la recibe, pudiendo rechazar, aceptar o descalificar la comunicación.

Cuanto más espontánea y sana es una relación, más se pierde en el trasfondo el aspecto de la comunicación vinculado con la relación. Las relaciones "enfermas" se caracterizan por una constante lucha acerca de la naturaleza de la relación, mientras que el aspecto de la comunicación vinculado con el contenido se hace cada vez menos importante. La capacidad para metacomunicarse en forma adecuada es indispensable de la comunicación eficaz.

Pongamos un ejemplo: Una pareja en terapia de pareja relató el siguiente episodio. El esposo mientras se encontraba sólo en el hogar, recibió una llamada de larga distancia de un amigo, quien le manifestó que se encontraba en esa ciudad durante unos días. El esposo invitó al amigo a pasar esos días en su casa, sabiendo que ello agradaría a su esposa y que, por lo tanto, ella habría hecho lo mismo. Sin embargo, cuando la esposa regresó se entabló una violenta discusión con respecto a la invitación hecha por el marido. Cuando el problema se examinó en la sesión terapéutica, ambos cónyuges estuvieron de acuerdo en que esa invitación era la cosa más adecuada y natural. Estaban sorprendidos al comprobar que, por un lado, estaban de acuerdo y, sin embargo, "de algún modo" también estaban en desacuerdo con respecto al mismo problema. En realidad, hay dos problemas en esta disputa. Uno se refiere al contenido de las conductas adecuadas en una situación específica: la invitación; otro se refiere a la relación entre los comunicantes -al planteo de quién tenía derecho a tomar la iniciativa sin consultar al otro- y no podía resolverse tan fácilmente, pues presuponía la capacidad del marido y la mujer para hablar acerca de su relación. En su intento de resolver el problema esta pareja cometió un error muy común en su comunicación: Estaban en desacuerdo en el nivel relacionar, pero trataban de resolverlo en el nivel de contenido, donde el desacuerdo no existía, cosa que los conducía a pseudodesacuerdos.

Tal como anteriormente decíamos, las personas, en el "nivel relacionar" no comunican nada acerca de hechos externos. Una persona ("A") puede ofrecer a la otra ("B"), una definición de sí misma; es inherente a la naturaleza de la comunicación humana el hecho de que existan tres respuestas posibles por parte de esta última persona a la definición de la primera:

a) Confirmación:
La persona ("B") puede aceptar (confirmar) la definición que ("A") da de sí misma.

Además del mero intercambio de información el hombre tiene que comunicarse con los demás, a los fines de su autopercepción y percatación. La persona es incapaz de mantener su estabilidad emocional durante períodos prolongados en que sólo se comunica consigo misma. Lo que los existencialistas llaman el "encuentro" corresponde a esta esfera. Como afirma el célebre filósofo MARTIN BUBER:

"En la sociedad humana, en todos sus niveles, las personas se confirman unas a otras de modo práctico, en mayor o menor medida, en sus cualidades y capacidades personales, y una sociedad puede considerarse humana en la medida en que sus miembros se confirman entre sí...
La base de la vida del hombre con el hombre es doble, y es una sola: el deseo de todo hombre de ser confirmado por los hombres como lo que es, e incluso como lo que puede llegar a ser y la capacidad innata del hombre para confirmar a sus semejantes de esta manera. El hecho de que tal capacidad esté tan inconmensurablemente descuidada constituye la verdadera debilidad y cuestionabilidad de la raza humana: la humanidad real sólo existe cuando esa capacidad se desarrolla".

b) Rechazo:
Otra posible respuesta de la persona ("B") frente a la definición que la persona ("A") propone de sí misma consiste en rechazarla. Sin embargo, por penoso que resulte el rechazo presupone por lo menos un reconocimiento limitado de lo que se rechaza y, por tanto, no niega necesariamente la realidad de la imagen que la persona ("A") tiene de sí misma.

c) Desconfirmación:
Tal como se observa en la comunicación patológica, la desconfirmación ya no se refiere a la verdad o falsedad de la definición que la persona ("A") da de sí misma, sino más bien la persona ("B") niega la realidad de la persona ("A") como fuente de tal definición. En otras palabras, mientras que el rechazo equivale al mensaje "estás equivocado", la desconfirmación afirma de hecho: "tú no existes".

LAING cita a WILLIAMS JAMES, quien escribió: "No podría idearse un castigo más monstruoso, aún cuando ello fuera físicamente posible, que soltar a un individuo en una sociedad y hacer que pasara totalmente desapercibido para sus miembros". Tal situación llevaría a la persona a una "pérdida de la mismidad", que no es más que una traducción del término "alienación".

C. La puntuación de la secuencia de hechos.

Para un observador una serie de comunicaciones puede entenderse como una secuencia ininterrumpida de intercambios de mensajes. Sin embargo, quienes participan en la interacción siempre introducen lo que se llama "puntuación de la secuencia de hechos".

En una secuencia prolongada de intercambios, las personas puntúan la secuencia de modo que uno de ellos o el otro tiene iniciativa, predominio, dependencia, etc. Así, a una persona que se comporta de determinada manera dentro de un grupo, la llamamos "líder" y a otra "adepto", aunque resultaría difícil decir cuál surge primero o que sería del uno sin el otro. La falta de acuerdo con respecto a la manera de puntuar secuencia de hechos es la causa de incontrolables conflictos en las relaciones.
Supongamos que una pareja tiene un problema en el matrimonio al que el esposo contribuye con su retraimiento pasivo, mientras que la mujer colabora con sus críticas constantes. Al explicar sus frustraciones, el marido dice que su retraimiento no es más que la defensa contra los constantes regaños de su mujer, mientras que ésta dirá que esa explicación constituye una distorsión intencional de lo que "realmente" sucede en su matrimonio, esto es, que ella lo critica debido a su pasividad.
Sus discusiones consisten en un intercambio de estos mensajes:

        Marido                     Mujer
    ME RETRAIGO             TE REGAÑO
    PORQUE                       PORQUE
    ME REGAÑAS               TE RETRAES

En la psicoterapia de parejas, a menudo sorprende la intensidad de lo que en la psicoterapia tradicional se llamaría una "distorsión de la realidad" por parte de ambos cónyuges. A veces, resulta difícil creer que dos individuos puedan tener visiones tan dispares de muchos elementos de su experiencia en común. Y, sin embargo, el problema radica fundamentalmente, en su incapacidad para metacomunicarse acerca de su respectiva manera de pautar su interacción.

Las discrepancias no resueltas en la puntuación de las secuencias comunicacionales pueden llevar a 'impasses" interaccionales, en los que los participantes se hacen acusaciones mutuas de locura o maldad.

Las discrepancias de puntuación tienen lugar en todos aquellos casos en que por lo menos uno de los comunicantes no cuenta con la misma cantidad de información que el otro, pero no lo sabe. Así, por ejemplo, una persona escribe una carta a otra proponiéndole pasar unas vacaciones con ella. Esta segunda persona acepta, pero su carta no llega a destino. Después de un tiempo, la primera llega a la conclusión de que la otra no ha tenido en cuenta su invitación, y decide no interesarse más por ella. Por otro lado, la otra persona se siente ofendida porque no tuvo contestación a su carta con la que esperaba más detalles, y también decide no establecer nuevo contacto. A partir de ese momento, el malestar silencioso puede durar eternamente, a menos que se decidan a averiguar qué sucedió con sus comunicaciones, es decir, que comiencen a metacomunicarse. En este caso, un hecho exterior fortuito interfirió la congruencia de la puntuación.

Estos casos de comunicación patológica constituyen círculos viciosos que no se pueden romper a menos que la comunicación misma se convierta en el tema de comunicación (metacomunicación). Pero para ello tienen que colocarse afuera del circulo.

Se observa en estos casos de puntuación discrepante un conflicto acerca de cuál es la causa y cuál el efecto, cuando en realidad ninguno de estos conceptos resulta aplicable debido a la circularidad de la interacción.

El concepto de la "profecía autocumplidora" constituye un fenómeno interesante en el campo de la puntuación. Por ejemplo, una persona que parte de la premisa "todos me odian", se comporta, tal vez, con agresividad, ante lo cual es probable que los demás reaccionen con desagrado, corroborando así su premisa original. Lo que caracteriza la secuencia y la convierte en un problema de puntuación, es que el individuo, considera que él sólo está reaccionando ante esas actitudes, y no que las provoca.

D. Comunicación "digital" y "analógica".

Lenguaje:

a) digital: el que se transmite a través de símbolos lingüísticos o escritos, y será el vehículo del contenido de la comunicación.
b) Analógico: vendrá determinado por la conducta no verbal (tono de voz, gestos, etc) y será el vehículo de la relación.

Funciones: transmitir información.

Definir la relación entre los comunicantes, lo que implica una información sobre la comunicación, es decir, una "metacomunicación". Esta comunicación servirá para definir la relación cuando la comunicación haya sido confusa o ambivalente

En la comunicación humana es posible referirse a los objetos de dos maneras totalmente distintas. Se los puede representar por un símil, tal como un dibujo, o bien mediante un nombre. Estos dos tipos de comunicación, uno mediante una semejanza autoexplicativa y, el otro, mediante una palabra, son equivalentes a los conceptos analógicos y digitales.

En la comunicación digital, la palabra es una convención semántica del. lenguaje; no existe correlación entre la palabra y la cosa que representa, con la posible excepción de las palabras. onomatopéyicas. Como señalan BATESON y JACKSON: "No hay nada" parecido a cinco en el número cinco; no hay nada particularmente "similar a mesa" en la palabra mesa. Por otro lado, en la comunicación analógica hay algo particularmente "similar a la cosa" en lo que se utiliza para expresaría.

La comunicación analógica tiene sus raíces en períodos mucho más arcaicos la evolución y, por tanto, encierra una validez mucho más general que el modo digital de la comunicación verbal, relativamente reciente y mucho más abstracto.

La comunicación analógica coincidiría con la comunicación no verbal, entendiendo por comunicación no verbal: los movimientos corporales (kinesia), la postura, los gestos, la expresión facial, el ritmo, la cadencia de las palabras, el silencio y los indicadores comunicacionales que aparecen en el contexto.

El ser humano se comunica de manera digital y analógica. De hecho, la mayoría de los logros civilizados resultarían impensables sin el desarrollo de un lenguaje digital. Ello asume particular importancia en lo que se refiere a compartir información acerca de los objetos. Sin embargo, existe un vasto campo donde utilizamos en forma casi exclusiva la comunicación analógica, se trata del área de la relación. Así pues, el aspecto relativo al "nivel de contenido en la comunicación se transmite en forma digital, mientras que el "nivel relativo a la relación" es de naturaleza predominantemente analógica.

En su necesidad de combinar estos dos lenguajes, el hombre, sea como receptor o como emisor, debe traducir constantemente de uno al otro. En la comunicación humana la dificultad inherente a traducir existe en ambos sentidos. No sólo sucede que la traducción del modo digital al analógico implica una gran pérdida de información, sino que lo opuesto también resulta sumamente difícil: hablar acerca de una relación requiere una traducción adecuada del modo analógico de comunicación al modo digital.

Al emisor no sólo le resulta difícil verbalizar sus propias comunicaciones analógicas, sino que, si surge una controversia interpersonal en cuanto al significado de una comunicación analógica particular, es probable que cualquiera de los dos participantes introduzca en el proceso de traducción al modo digital, la clase de digitalización que concuerde con su imagen de la naturaleza de la relación. El hecho de traer un regalo, por ejemplo, constituye sin duda una comunicación analógica. Pero según la "visión" que tenga de su relación con el dador, el receptor puede entenderlo como una demostración de afecto, un soborno, o una restitución.

La psicoterapia se ocupa sin duda de la digitalización correcta y correctivo de lo analógico; de hecho, el éxito o el fracaso de una interpretación depende de la capacidad del 
terapeuta para traducir un modo al otro y de la disposición del paciente para cambiar su propia digitalización por otra más adecuada y menos angustiante.

En la comunicación patológica observaremos incongruencias entre lo digital y lo analógico. Una persona puede estar diciendo (digital) . No estoy enfadado", y sin embargo, su tono de voz, su expresión facial y sus gestos expresan auténtica agresividad (analógico).

E. Interacción simétrica y complementaria.

Todas las relaciones podríamos agruparlas en dos categorías: o son COMPLEMENTARIAS 0 SIMÉTRICAS.
En el primer caso, la conducta de uno de los participantes complementa la del otro; en el segundo caso, los participantes tienden a igualar especialmente su conducta recíproca. Son relaciones basadas en la diferencia (complementarias), o en la igualdad (simétricas).

En una relación complementaria hay dos posiciones distintas. Un participante ocupa lo que se a descrito de diversas maneras como la posición superior o primaria mientras el otro ocupa la posición correspondiente inferior o secundaria. Estos términos son de igual utilidad en tanto no se los identifique con "bueno" o "malo", "fuerte" o "débil". Una relación complementaria puede estar establecida por el contexto social o cultural (como en los casos de madre e hijo, médico y paciente, maestro y alumno), o ser el estilo idiosincrásico de relación de una díada particular. En cualquiera de los dos casos, es importante destacar el carácter de mutuo encaje de la relación en la que ambas conductas, disímiles pero interrelacionadas, tienden cada una a favorecer a la otra. Ninguno de los participantes impone al otro una relación complementaria, sino que cada uno de ellos se comporta de una manera que presupone la conducta del otro, al mismo tiempo que ofrece motivos para ella: sus definiciones de la relación encajan.

Las relaciones complementarias patológicas, el psicoanálisis las denomina relaciones "sadomasoquistas" y las entiende como una ligazón entre dos individuos cuyas respectivas formaciones caracterológicas alteradas se complementan. Otros autores emplean distintos conceptos: LIDZ: "sesgo marital"; SCHEFLEN:"horrenda pareja"; LAING: "connivencia". En tales relaciones observamos un sentimiento progresivo de frustración y desesperanza en los dos participantes o en uno de ellos. Estos individuos fuera de sus hogares (o en ausencia de sus parejas) son capaces de funcionar en forma perfectamente satisfactoria y que, cuando se los entrevista individualmente, pueden dar la impresión de estar bien adaptados. Este cuadro a menudo cambia dramáticamente cuando se los observa en compañía de su "complemento": entonces se hace evidente la patología de la relación.

En una relación simétrica no existen dos posiciones ya que está basada en la igualdad. La relación simétrica puede estar definida por el contexto social, como por ejemplo, la relación entre hermanos, entre amigos, entre marido y mujer, etc. También puede ser el estilo propio de una díada particular.

En la relación simétrica existe el peligro de la competencia o rivalidad. Cuando se pierde la estabilidad en una relación simétrica, se produce una "escapada" de uno de los miembros; el otro intentará equilibrar la relación, produciéndose, a partir de aquí, el fenómeno conocido como "escalada simétrica".

Los conceptos de complementariedad y simetría se refieren simplemente a dos categorías básicas en las que se puede dividir a todos los intercambios comunicacionales. Ambas cumplen funciones importantes y, por lo que se sabe por las relaciones sanas, cabe llegar a la conclusión de que ambas deben estar presentes, aunque en alternancia mutua o actuando en distintas áreas. Ello significa que cada patrón puede estabilizar al otro siempre que se produzca una escapada en uno de ellos; así mismo, es posible y necesario, que los dos participantes se relacionen simétricamente en algunas áreas y de manera complementaria en otras.

3.3. METACOMUNICACIÓN.

En el lenguaje podemos distinguir el lenguaje-objeto y el metalenguaje.
El lenguaje-objeto es aquél que "se usa"; mientras que el metalenguaje es aquél con el que "se habla" del anterior. Así, por ejemplo, en una gramática inglesa para estudiantes castellanos, el lenguaje-objeto es el inglés, y el metalenguaje el castellano.

Es sintáctica y semánticamente correcto escribir: BARCELONA ES UNA GRAN CIUDAD, pero sería incorrecto escribir: BARCELONA TIENE CUATRO SILABAS, pues en este caso deben utilizarse comillas: "BARCELONA" TIENE CUATRO SILABAS. La diferencia entre estos dos usos de la palabra radica en que en la primera aseveración, la palabra se refiera a un objeto (una ciudad), mientras que en el segundo caso, esa misma palabra se refiere a un nombre (que es una palabra) y, por tanto, a sí misma.

Cuando dejamos de utilizar la comunicación para comunicarnos, y la usamos para comunicar algo acerca de la comunicación, cosa que es inevitable cuando investigamos sobre la comunicación, utilizamos conceptualizaciones que no son parte de la comunicación, sino que se refieren a ella, y en ese momento nos estamos metacomunicando.

3.4. FUNCIÓN Y RELACIÓN: ESENCIA DE LA PERCEPCIÓN.

Para los matemáticos griegos, los números eran magnitudes concretas, reales, perceptibles, entendidas como propiedades de objetos, igualmente reales. Así la geometría se ocupaba de medir y la aritmética, de contar. La idea de que los números constituían la expresión de magnitudes predominó hasta 1591, año en el que VIETA introdujo las letras como notación en lugar de los números. De este modo, la idea de los números como magnitudes discretas quedó relegada a un lugar secundario, y nació el poderoso concepto de variable.

Las variables no tienen significado propio, sino que sólo resultan significativas en su relación mutua. La relación entre variables (expresadas, por lo común, como una ecuación) constituyen el concepto de función.

Existe un interesante paralelismo entre el surgimiento del concepto matemático de función y el despertar de la psicología al concepto de relación. Durante largo tiempo se concebía la mente como una serie de propiedades o características de las que el individuo estaba dotado en mayor o menor grado, tal como contaba con un cuerpo esbelto o robusto, con cabello pelirrojo o rubio, etc. A final del siglo pasado empezó la era de la psicología experimental que trajo consigo la introducción de un vocabulario mucho más refinado aunque no esencialmente distinto en un aspecto: seguía estando constituido por conceptos singulares y no muy relacionados. Tales conceptos eran los de las "funciones psíquicas", lo cual fue desafortunado, porque no están relacionados con el concepto matemático de función y quienes los utilizaban no se proponían referirse a él. Como se sabe, las sensaciones, percepciones, la atención, la memoria y varios otros conceptos se definían como tales funciones, y se realizó y todavía se realiza, un enorme trabajo para estudiarlas en aislamiento artificial.

Cuando el vocabulario de la psicología experimental se extendió a los conceptos interpersonales, el-lenguaje de la psicología siguió siendo monádico. Conceptos tales como liderazgo, dependencia, extraversión e introversión, y muchos otros, se convirtieron en el objeto de detallados estudios. Desde luego, el peligro consiste en que todos estos términos asuman una pseudorealidad propia si se los piensa y se los repite durante bastante tiempos y la construcción teórica "liderazgo" se convierte por fin en LIDERAZGO, una cantidad mensurable en la mente humana, concebida como un fenómeno en aislamiento. Una vez que se produce esta cosificación, ya no se reconoce que el término no es más que una expresión que sintetiza una forma particular de relación en curso.

Los niños aprenden en la escuela que el movimiento es algo relativo que sólo puede percibiese en la relación con un punto de referencia. Lo que solemos dejar de lado es que ese mismo principio rige virtualmente para todas las percepciones y, por lo tanto, para la experiencia que el hombre tiene de la realidad. Las investigaciones sobre los sentidos y el cerebro han demostrado acabadamente que sólo se pueden percibir relaciones y pautas de relaciones, y que ellas constituyen la esencia de la experiencia. Así, un sonido constante e invariable es difícil de percibir e incluso puede volverse inaudible. Y si se desea explorar la dureza y textura de una superficie, el sujeto no sólo colocará el dedo sobre ella, sino que lo moverá hacia uno y otro lado, pues si el índice permaneciera inmóvil no se podría obtener ninguna información útil.

Así pues, la esencia de nuestras percepciones no son "cosas" sino funciones, y éstas no constituyen magnitudes aisladas sino "signos que representan una conexión ... una infinidad de posiciones posibles de carácter similar..." Siendo esto así, no debe sorprendernos que incluso la percepción que el hombre tiene de sí mismo sea, en esencia, una percepción de funciones, de relaciones en las que participa, por mucho que después quiera cosificar esa percepción.

3.5. CIRCULARIDAD DE LAS PAUTAS DE COMUNICACIÓN.

En el modelo clásico de la ciencia pura, se considera que la causalidad es lineal. En cualquier situación dada, se nos enseña a entender la "causa" de un
11 efecto" alterando las variables una por una hasta que se aísla el factor que produce el hecho particular. Sin embargo si se trabaja a partir de la premisa de que los aspectos significativos de un sistema sólo pueden comprenderse examinando el sistema como una "totalidad", se hace necesario considerar la etiología desde un punto de vista diferente.

Si bien en las cadenas progresivas lineales de causalidad, tiene sentido hablar acerca del comienzo y el fin de una cadena, tales términos carecen de sentido en los sistemas con circuitos de retroalimentación. En un círculo no hay comienzo ni fin. En el mundo no es posible encontrar el claro y lineal ordenamiento de causa y efecto, a menos que se lo imponga artificialmente. La teoría general de sistemas considera que la causalidad es un proceso circular.

Mientras que en algunos tratamientos, como el psicoanalítico, la curación y el cambio provienen del conocimiento de ciertos sucesos traumáticos de la infancia, la curación y el cambio en la terapia familiar provienen fundamentalmente de examinar cómo opera corrientemente el sistema familiar y de comprender la función que los problemas desempeñan en los procesos orientados hacia un objetivo, presentes en la existencia ordinaria del sistema. Teóricamente, el concepto de causalidad lineal implica que la línea etiológica se desplaza del pasado hacia el presente, y de este hecho proviene la necesidad de retroceder hasta el comienzo de la sucesión de los hechos para poder comprenderlos; cuando se utiliza el concepto de causalidad circular, se enfatiza el "aquí y ahora", porque es aquí y ahora cuando todo el círculo puede verse operando. Como una escalera en espiral, el presente vuelve a actuar el pasado de modo tal que el significado debe buscarse dentro de los límites de los procesos actuales del sistema. El pasado se transforma en redundante, y el punto de partida del terapeuta familiar pasa a ser la ecología antes que la génesis.

Bibliografía:

  • Watzlawick "TEORÍA DE LA COMUNICACIÓN HUMANA"
    Pág. 21 a 114 - Edit. Herder
  • R.Garberí y E. Caompañ - "EVOLUCIÓN SISTEMAS Y TERAPIA FAMILIAR". Edit. Servicios Psiquiátricos Provinciales­ Diputación de Alicante.
  • J.A. Rios. -"ORIENTACIÓN Y TERAPIA FAMILIAR"
    Edit. Instituto de Ciencias del Hombre

Por feyerabend - 14 de Junio, 2010, 18:06, Categoría: General
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Margaret Mead

 

Margaret Mead (1901-1978)
ISBN 84-9714-013-3

"He pasado la mayor parte de mi vida estudiando las vidas de otros pueblos,
con el fin de que los occidentales puedan entender su propia vida"

Margaret Mead Margaret Mead ha sido posiblemente la mujer más influyente en el mundo de la antropología, y tal vez una de las personalidades más sensibles hacia el estudio de otras culturas.

Nació en Philadelphia, el 16 de diciembre de 1901, su padre era profesor de Economía en la Wharton School. Se doctoró en antropología en 1929, en la Universidad de Columbia, donde fue discípula de Franz Boas y Ruth Benedict. Allí trabajó -desde 1954- como profesora adjunta de antropología.

Mead fue la primera antropóloga en estudiar las educación y crianza de niños en las distintas culturas. Sus trabajos sobre teoría de la enseñanza, son actualmente una referencia básica. De hecho, se puede decir que a partir de Mead se despertó el interés en el estudio de la infancia y la mujer dentro de la disciplina antropológica.

En 1925 realizó su primer trabajo de campo en Samoa -pese a la oposición de Boas- centrándose en el estudio de las chicas adolescentes, y en 1929 viajó -acompañado de su esposo, Reo Fortune- a las islas Manus, de Nueva Guinea, donde investigó sobre las historias, cuentos y relatos utilizados por adultos para la educación y socialización de los niños.

La experiencia de Samoa, plasmada en su libro "Coming of Age in Samoa", fue ampliamente conocida, y el trabajo pronto se convirtió en un best seller, traducido a varios idiomas. Esta obra presentó al público por primera vez la idea de que el carácter que el individuo adquiere a lo largo de los estados de crecimiento y socialización acaba siendo definido de acuerdo con las necesidades específicas de cada cultura. De esta forma, el carácter del adolescente (ya sea agresivo, pacífico, introvertido, etc) puede estar definido y ser característico en función del entorno donde se ha criado.

Su trabajo de campo en Guinea, sirvió entre otros aspectos para demostrar que los roles de género difieren de una sociedad a otra. Posteriormente, en Bali, junto con Gregory Bateson (su tercer marido), exploró nuevas formas para documentar el paso de la niñez a la etapa adulta, y la forma en la que la sociedad plasma este tránsito a través de símbolos.

Uno de los rasgos más importantes en Margaret Mead es su concepción holística de la cultura. Esto se expresa a través de la interconexión y relación de todos los diferentes aspectos de la vida humana. Por ejemplo, la forma de obtención de alimentos no puede ser comprendida sin el estudio del ritual y las creencias, o las dinámicas políticas no pueden ser separadas de la educación o del arte. Fue dicha visión holística lo que le convirtió a lo largo de su vida en una especialista en todo tipo de aspectos culturales.

APRENDER DE OTROS

Retomando la herencia de relativismo cultural que ya apareciera en Boas, Margaret Mead enfatizó siempre la gran posibilidad de aprendizaje que se podía obtener a través del estudio de otras sociedades. De hecho, definía la diversidad cultural como un recurso, y nunca como un inconveniente. Fue ese interés por aprender de otros lo que le hizo ganarse el cariño y el respeto del que gozó siempre entre el público general.

Justo antes de finalizar la Segunda Guerra Mundial (que le obligó a suspender su investigación el el Pacífico Sur), fundó junto con Benedict el Institute for Intercultural Studies, en 1944. El impacto y consecuencias de la guerra definió a Mead como una personalidad defensora de la idea de la superación y posibilidad humana para el cambio, frente a un pensamiento intelectual generalizado mucho más pesimista acerca de esta concepción. Consideraba que los patrones de racismo, belicismo y explotación ambiental eran costumbres adquiridas, y que la sociedad humana era capaz de modificar dichos esquemas para construir nuevos principios sociales totalmente distintos. Este fue el origen de su frase "No dudemos jamás de la capacidad de tan sólo un grupo de ciudadanos insistentes y comprometidos para cambiar el mundo".

Mead fue profesora de varias instituciones, y destaca especialmente su carrera en el American Museum of Natural History, en Nueva York. Fue objeto de múltiples honores y homenajes, siendo presidenta de honor de varias asociaciones e instituciones, entre las que destacan the American Anthropological Association y the American Association for the Advancement of Science. Murió en 1978, dejando un voluminoso legado de libros, escritos y trabajos, correspondiente a una prolífica autora, así como a una admirable personalidad.

Principales libros de Margaret Mead

Coming of Age in Samoa (1928)
Growing Up in New Guinea (1930)
The Changing Culture of an Indian Tribe (1932)
Sex and Temperament in Three Primitive Societies (1935)
Male and Female (1949)
New Lives for Old: Cultural Transformation in Manus, 1928-1953 (1956)
People and Places (1959)
Continuities in Cultural Evolution (1964)
Culture and Commitment (1970)
Blackberry Winter (1972) Editora de: Cultural Patterns and Technical Change (1953) y de los escritos de Ruth Benedict bajo el título de An Anthropologist at Work (1959).


Referencias

Pollard, Michael. Margaret Mead, Anthropologist (Giants of Science). Blackbirch Marketing, 1999.

The Institute of Intercultural Studies Inc. The Margaret Mead Centennial. MARGARET MEAD AN ANTHROPOLOGY OF HUMAN FREEDOM , 2001. En http://www.mead2001.org

Vínculos de interés

The Institute of Intercultural Studies Inc. Mead Resources: Books, Films, Archives

American Museum of Natural History. Margaret Mead.

 
SECCIÓN REALIZADA Y MANTENIDA POR EL EQUIPO DE "EL RINCÓN DEL ANTROPÓLOGO

Por feyerabend - 19 de Mayo, 2010, 20:06, Categoría: General
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El doble vínculo (Gregory Bateson)

El doble vínculo (Gregory Bateson)

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Hacia una teoría de la esquizofrenia
Bateson, G; Jackson, D; Haley, J y Weakland, J. (Original: 1956. Fragmento) En: Interacción familiar. Aportes fundamentales sobre teoría y técnica. Ediciones Buenos Aires, 1980, cap. 1.

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El doble vínculo
Los ingredientes necesarios para una situación de doble vínculo son, en nuestra opinión, los siguientes:

1. Dos o más personas. De ellas, y a los fines de nuestra definición, desigamos a una como la “víctima”. No suponemos que la madre sola imponga el doble vínculo, sino que ello puede deberse a la madre sola o a alguna combinación de madre, padre y/o hermanos.

2. Experiencia repetida. Suponemos que el dobe vínculo es un tema recurrente en la experiencia de la víctima. Nuestra hipótesis no implica una única experiencia traumática, sino experiencias tan repetidas que la estructura del doble vínculo llega a constituir una experiencia habitual.

3. Una instrucción negativa primaria. Puede tener una o dos formas: a) “No hagas esto o te castigaré” o b) “Si no lo haces te castigaré”. Seleccionamos aquí un contexto de aprendizaje basado en la evitación del castigo antes que un contexto de búsqueda de recompensa. Quizá no existan motivos formales para esta elección. Suponemos que el castigo puede ser el retiro del amor o la manifestación de odio o rabia o, lo cual es más catastrófico, el tipo de abandono que resulta de la expresión de extremo desvalimiento por parte de los padres (1).

4. Una instrucción secundaria que contradice a la primera en un nivel más abstracto y, como la primera, está reforzada por castigos o señales que ponen en peligro la supervivencia. Esta instrucción secundaria es más difícil de describir que la primaria por dos motivos.Primero, la instrucción secundaria por lo común es comunicada al niño por medios no verbales. Pueden utilizarse la postura, el gesto, el tono de la voz, la acción significativa y las implicaciones del comentario verbal para transmitir ese mensaje más abstracto. Segundo, la instrucción secundaria puede incidir sobre cualquier elemento de la prohibición primaria; por lo tanto, la verbalización de la instrucción secundaria puede incluir una amplia variedad de formas. Por ejemplo: ” No veas esto como un castigo”; “No me veas como un agente de castigo”; “No te sometas a mis prohibiciones”; “No pienses en lo que no debes hacer”; “No pongas en duda mi amor, del cual la prohibición primaria es (o no es) un ejemplo”, etc. Otros ejemplos se vuelven posibles cuando no es un individuo, sino dos, los que crean el doble vínculo. Por ejemplo, puede negar en un nivel más abstracto las instrucciones del otro.

5. Una instrucción negativa terciaria que prohibe a la víctima escapar del campo. En un sentido formal, quizá sea innecesario incluir esta instrucción como un ítem separado, ya que el refuerzo en los otros dos niveles implica una amenaza para la supervivencia y, si los dobles vínculos se imponen durante la infancia, la huida resulta naturalmente imposible. Con todo, parecería que en algunos casos la posibilidad de abandonar el campo es anulada por ciertos recursos que no son puramente negativos. Por ejemplo, promesas caprichosas de amor, etc.

6. Por último, todos estos ingredientes ya no son necesarios cuando la víctima ha aprendido a percibir su universo en patrones de tipo doble vínculo. Casi cualquier parte de la secuencia del doble vínculo puede bastar entonces para desencadenar pánico o rabia. El patrón de instrucciones conflictuales puede incluso quedar a cargo de voces alucinatorias.

El efecto del doble vínculo

En la religión oriental, el budismo Zen, la meta consiste en alcanzar la Iluminación. El maestro Zen trata de llevar a su alumno a la Iluminación, de diversas maneras. Una de las cosas que hace es sostener una varilla sobre la cabeza del discípulo y decir ferozmente: “Si dices que esta varilla es real, te golpearé con ella. Si dices que esta varilla no es real, te golpearé con ella. Si no dices nada, te golperaré con ella”, Pensamos que el esquizofrénico se encuentra constantemente en la misma situación que el discípulo, pero lo que alcanza es desorientación antes que iluminación. El discípulo Zen podría incorporarse y quitarle la varilla al maestro y este podría aceptar esa respuesta, pero el esquizofrénico no cuenta con esa posibilidad ya que, en su caso, no se trata de que la relación no le importe, y las metas y la capacidad de discriminación de su madre no son como las del Maestro.
Sugerimos que toda vez que se produce una situación de doble vínculo cesa la capacidad de cualquier individuo para discriminar entre los tipos lógicos. Estas con las características generales de tal situación:

1. Cuando el individuo participa en una relación intensa, esto es, una relación en la que siente que es de importancia vital discriminar acertadamente qué tipo de mensaje se le comunica, para poder responder adecuadamente.

2. El individuo se ve atrapado en una situación en la que la otra persona expresa dos órdenes de mensajes y uno de ellos niega al otro.

3. El individuo es incapaz de efectuar un comentario acerca de los mensajes que recibió para corregir así su discriminación en cuanto a qué orden de mensaje debe responder, esto es, no puede hacer una intervención metacomunicativa.

Hemos sugerido que éste es el tipo de situación que se produce entre el pre-esquizofrénico y su madre, pero también existe en las relaciones normales. Cuando una persona se ve atrapada en una situación de doble vínculo, responde defensivamente de una manera similar a la del esquizofrénico. Un individuo adscribirá un sentido literal a una metáfora cuando se encuentre en una situación en la que le es preciso responder, en la que enfrenta mensajes contradictorios y cuando no puede comentar acerca de las contradicciones. Por ejemplo, cierto día un empleado volvió a su casa en horas de oficina. Una compañera lo llamó por teléfono y le dijo en tono jocoso: “Bueno, ¿cómo llegaste allí?” El empleado respondió: “En auto”. Respondió literalmente porque enfrentaba un mensaje en el que se le preguntaba qué estaba haciendo en su casa cuando, en realidad, tendría que haber estado en la oficina, pero que, debido a la forma en que estaba expresado, negaba que esa pregunta se hiciera (puesto que el emisor consideraba que en realidad no era asunto suyo, habló en términos metafóricos). La relación era lo bastante intensa como para que la víctima sintiera dudas acerca de cómo sería utilizada la información y, por ende, respondió en forma literal. Esto es característico de todo el que se siente interrogado, como lo demuestran las cuidadosas respuestas literales de un testigo en un tribunal. El esquizofrénico se siente constantemente bajo un intenso interrogatorio, por lo que habitualmente responde con una insistencia defensiva en el nivel literal cuando éste resulta totalmente inadecuado, por ejemplo, cuando alguien bromea.
Asimismo, los esquizofrénicos confunden lo literal y lo metafórico en sus propias manifestaciones, cuando se sienten atrapados en un doble vínculo. Por ejemplo un paciente puede experimentar deseos de criticar al terapeuta porque éste llega tarde a la sesión, pero puede sentirse inseguro con respecto a qué clase de mensaje constituyó el acto de llegar tarde, sobre todo si el terapeuta ha anticipado la reacción del paciente y le pide disculpas. El paciente no puede decir: “¿Por qué llegó tarde? ¿Es que no quiere verme hoy? Esto sería una acusación, por lo que utiliza en cambio una aseveración metafórica y dice: “Una vez conocí a un tipo que perdió un barco, se llamaba Sam y el barco casi se hundió… etc.”. Así, desarrolla un relato metafórico y el terapeuta puede o no descubrir en él un comentario acerca de su tardanza. Lo que la metáfora tiene de conveniente es que hace que dependa del terapeuta (o de la madre) ver una acusación en el mensaje o pasarla por alto si lo prefiere. Si el terapeuta acepta la acusación en la metáfora, entonces el paciente puede aceptar que su aseveración con respecto a Sam es metafórica. Si el terapeuta señala que ese relato no parece verdadero, para evitar así la acusación contenida en él, el paciente puede argüir que en realidad existió un hombre que se llamaba Sam. Como respuesta a la situación de doble vínculo, el uso de una aseveración metafórica proporciona seguridad; sin embardo, también impide que el paciente formule la acusación que desea hacer. Pero, en lugar de transmitir esa acusación en lugar de que se trata de una metáfora, el paciente esquizofrénico parece tratar de mostrar que es una metáfora haciéndola más fantástica. Si el terapeuta pasa por alto la acusación contenida en el relato sobre Sam, el esquizofrénico puede recurrir entonces a un cuento en el que viaja a Marte en un cohete espacial, con el propósito de hacer su acusación. La indicación de que se trata de una aseveración metafórica radica en el aspecto fantástico de la metáfora, no en las señales que habitualmente acompañan a las metáforas para informar al que escucha que se trata de una metáfora.
No sólo es más seguro para la víctima de un doble vínculo recurrir a un orden metafórico de mensaje, sino que, en una situación imposible, conviene cambiar y convertirse en otra persona, o bien cambiar e insistir en que se está en otra parte. El doble vínculo no puede entonces actuar sobre la víctima, porque no se trata de él y, además, está en otro lado. En otras palabras, las aseveraciones que muestran que un paciente está desorientado pueden interpretarse como maneras con que éste se defiende de la situación en que se encuentra. La patología aparece cuando la víctima misma no sabe que sus respuestas son metafóricas o no puede decir que lo son. Para reconocer que habla en términos metafóricos tendría que tomar conciencia de que se está defendiendo y que, por ende, teme a la ptra persona. Para él, tal toma de conciencia implicaría condenar a la otra persona y, en consecuencia, provocaría un desastre.
Si un individuo ha tenido toda su vida el tipo de relación de doble vínculo descripta aquí, su manera de relacionarse con la gente después de un derrumbe psicótico tendrá un patrón sistemático. En primer lugar, no compartirá con las personas normales las señales que acompañan a los mensajes para indicar lo que una persona quiere decir. Su sistema metacomunicativo - las comunicaciones sobre la comunicación - se habría desecho, y no sabría de qué clase de mensaje se trata. Si una persona le dijera: “¿Qué te gustaría hacer hoy?”, sería incapaz de juzgar acertadamente por el contexto o por el tono de voz o el gesto, si se lo condena por lo que ha hecho el día anterior, si se le hace una invitación sexual o simplemente qué se le quiere decir. Dada esta incapacidad para juzgar con precisión lo que una persona realmente quiere decir y dada la excesiva preocupación por lo que realmente se quiere decir, un individuo podría defenderse eligiendo entre varias alternativas. Por ejemplo, podría suponer que detrás de cada aseveración hay un significado oculto que amenaza su bienestar. Se preocuparía entonces excesivamente por los significados ocultos y estaría decidido a demostrar que es imposible engañarlo, como le ha ocurrido toda la vida. Si elige esta alternativa, se dedicará a buscar significados detrás de todo lo que la gente dice y de los acontecimientos casuales en el medio, y mostrará una típica conducta suspicaz y desafiante.
Podría elegir otra alternativa y aceptar literalmente todo lo que la gente le dice. Cuando el tono o el gesto o el contexto contradice lo que la gente manifiesta, podría establecer un patrón consistente en reírse de esas señales metacomunicativas. Renunciaría entonces a tratar de discriminar entre niveles de mensaje y trataría todos los mensajes como triviales o risibles.
Si no se vuelve suspicaz con respecto a los mensajes metacomunicativos ni trata de reírse de ellos, puede preferir pasarlos por alto. Para tal fin le resultaría necesario ver y oir cada vez menos lo que sucede a su alrededor y hacer lo posible por evitar respuestas por parte del medio. Trataría de apartar su interés del mundo externo y de concentrarse en sus propios procesos internos y, así, daría una impresión de retraimiento y mutismo.
Esto significa que si un individuo no sabe a qué clase de mensajes pertenece un mensaje puede defenderse de maneras que han sido descriptas como paranoide, hebefrénica o catatónica. Estas tres alternativas no son las únicas. Lo importante es que no puede elegir precisamente aquella alternativa que lo ayudaría a descubrir qué quiere decir la gente; no puede desentrañar sin ayuda externa los mensajes de otros. En tales condiciones, el ser humano se asemeja a cualquier sistema autocorrector que ha perdido su regulador y que gira en distorsiones inacabables, aun cuando siempre sistemáticas.

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1. En la actualidad estamos refinando nuestro concepto de castigo. Tenemos la impresión de que implica la experiencia perceptual bajo un aspecto que no está incluido en la noción de “trauma”.

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Fuente: http://www.esnips.com/doc/a471e7cf-b4c9-471d-b3b5-734cae2355e9/bateson_doble-vínculo

Por feyerabend - 9 de Enero, 2010, 15:40, Categoría: General
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“Yo apuesto a la inteligencia del autista”

“Yo apuesto a la inteligencia del autista”

El autismo no es una enfermedad, sino un modo diferente de procesar la información: así lo sostiene, luego de una experiencia de 20 años, el canadiense Laurent Mottron. En diálogo con Página/12, el prestigioso investigador explicó por qué “es central convencer a la familia y a los maestros de que un niño autista puede lograr el más fino nivel de desarrollo”.

Por Carolina Duek

“Cuando nos enfrentamos a un niño autista tenemos que apostar a su inteligencia”, sostiene Laurent Mottron, quien desde hace más de 20 años investiga el tema en el Hospital Rivière des Prairies de Montreal, Canadá, que fundó y dirige. Sus investigaciones sobre percepción, memoria e inteligencia en el autismo lo condujeron a un nuevo enfoque. Sostiene que los niños autistas poseen habilidades especiales, que la familia y el entorno deben fomentar. “Lo que nos interesa es convencer a la familia y a los maestros de que se puede intentar lograr el nivel de adaptación más fino, desarrollar sus potenciales”, sostiene Mottron. El destacado especialista visitó la Argentina, donde dictó una serie de conferencias.

–¿Cuál es el enfoque de sus estudios sobre el autismo infantil?
–La mayoría de mis trabajos se refiere al procesamiento de la información en el autismo. Lo hacemos a través de la observación de sus conductas en lo visual, lo auditivo, lo verbal y también lo no verbal, como por ejemplo la discriminación de sonidos o las dimensiones físicas del espacio y objetos que rodean a la persona. Otra manera de ver cómo procesan la información es a través de las interacciones sociales, como el reconocimiento de rostros y voces familiares, y la relación con sus pares. Esto último es de interés especial porque el autismo suele ser definido como una dificultad primaria en el procesamiento de la información social. Sin embargo, desde hace 20 años, la mayoría de mis trabajos están dirigidos a demostrar que el autismo no es un problema primario en el procesamiento de la información social, sino que su conducta social es el resultado de un modo distinto de procesar la información.
–¿De qué modo la conducta social puede derivar del procesamiento de la información?
–Nuestras primeras investigaciones mostraron que los autistas funcionan de manera diferente en varias áreas cognitivas no sociales. Teniendo en cuenta que los seres humanos somos seres sociales, las pequeñas diferencias que pueda haber en el procesamiento se hacen muy visibles en la interacción social. Lo que encontramos es que esta diferencia en el procesamiento va generando una cadena, y lo que uno ve en el comportamiento social es un efecto –subraya Mottron– de esta cadena. Así como, por ejemplo, en la diabetes existe un gen que altera el primer funcionamiento y lo que uno ve como resultado, al final de la cadena, es la enfermedad, en el autismo pasa algo similar. La conducta de los autistas es el resultado de las diferencias en el funcionamiento de la cadena, generadas por una forma diferente de procesar la información inicial. Así planteada, mi investigación llegó a un punto complejo, donde tuve que asociarme con otros grupos de investigación para ver los correlatos físicos o neurofisiológicos de los hallazgos en el procesamiento. Estos hallazgos me ayudaron a encontrar conocimientos sobre la base de la inteligencia en general.
–¿Qué entiende por inteligencia?
–Para responder sobre esto, hay que tener muchos recaudos. Considerando que el 75 por ciento de los autistas tiene retraso mental, en la mayoría de las investigaciones científicas que se han hecho sobre autistas de alto funcionamiento se estudiaba el 25 por ciento restante; se consideraba que aquel 75 por ciento era muy difícil de estudiar. Nosotros utilizamos un tipo de test de inteligencia no basado en el lenguaje, el test de Raven, justamente para evaluar a autistas que habían sido considerados con retraso mental según el test de Wechsler: esto nos permitió medir la inteligencia en otras áreas, sin que los resultados sobre el nivel de inteligencia se viesen reducidos por las grandes dificultades verbales que tenían muchos de ellos. Pudimos encontrar que sus habilidades se elevaban, daban muy por encima de lo que hubiéramos pensado. El personaje de la película Mi pie izquierdo no podía escribir con la mano, pero cuando lo hacía con el pie demostraba su real nivel de inteligencia.
–¿Cómo prosiguió la investigación?
–Esos hallazgos están siendo replicados en grupos de autistas puros, es decir, sin otros problemas neurológicos. Los resultados muestran que, cuando se sobrepasan las dificultades verbales, los niveles son más altos en aquellos autistas que no tienen enfermedades neurológicas, los cuales representan el grupo más importante. Es fascinante, porque tratamos de trasladar los resultados de los tests a estudios de resonancia magnética funcional y de encontrar los correlatos de inteligencia en este modo diferente de procesar que tienen. En la elección del modo de medición es muy importante tener en cuenta que son personas; uno no puede ignorar sus particulares formas de procesar o sus destrezas. Desde el punto de vista ético, es importante desarrollar los trabajos sobre inteligencia tomando en cuenta que las personas no pueden ser jerarquizadas en base a un prototipo. Por mi parte traté de estudiar, en los distintos subgrupos de autistas, cómo era su inteligencia. Dejando de lado por un momento al grupo de autistas con enfermedades neurológicas, hay otra proporción, sin compromiso neurológico, en quienes evaluamos su forma diferente de funcionar.
–¿Cómo es, de acuerdo con estas investigaciones, su propuesta de trabajo?
–Cuando nos enfrentamos a un niño autista tenemos que apostar a su inteligencia. Al observar las conductas repetitivas y las grandes dificultades para comunicarse que tiene un niño autista de dos a cuatro años, uno tiene que tener en cuenta que, sin embargo, puede estar realizando un procesamiento lateral. Mientras demuestra una conducta que parece meramente repetitiva, puede estar atendiendo a un cuento que se les presente: pero no nos pueden demostrar ese procesamiento. Y su forma de jugar puede parecer totalmente diferente de la de los niños típicos: no parece interesarse en lo novedoso, lo cual es habitual en los niños, sino en las formas de utilizar cada objeto. Por ejemplo, si a un chico que no es autista le damos una varilla, puede quebrarla, pegarnos con ella, esconderla en algún lugar. El chico autista, si está interesado, por ejemplo, en lo que da vueltas, la hará girar, y de este modo va a filtrar su visión: clasificará las posibles formas de dar vueltas en distintas maneras y hará girar todos los objetos que pueda, también esa varilla. Un chico típico también puede estar interesado en esas cosas, pero jugará en una perspectiva más social; hará girar el objeto para que uno lo mire. Las formas de jugar son diferentes en el sentido que los autistas eligen primero una dimensión determinada de juego y éste es otro modo de aprender. El chico autista utiliza categorizaciones o perspectivas que señalan otro modo de procesar. Será exitoso en procesar de esa manera el mundo, en la dimensión en la cual es sistemático.
–¿Cómo es el trabajo con el entorno del niño?
–El trabajo principal es convencer a la familia de que el chico está haciendo efectivamente todo ese trabajo. Lo que nos interesa es convencer a la familia y a los maestros de que se puede intentar lograr el nivel de adaptación más fino, desarrollar sus potenciales; enseñarles que no sirve romper sus formas de ver las cosas sino aprovechar la forma de procesar para llevarlos para adelante.
–¿Cómo es la devolución a la familia?
–Les decimos a los padres que no tienen que asustarse por el hecho de que los chicos autistas no entiendan el modo en que ellos les expresan sus emociones. Es mejor que los abracen lentamente, que no se les tiren encima, y quizá ser menos expresivos, para que de a poco ellos puedan comprender la emoción y acercarse. La mayoría de los padres de un hijo autista, como ven que funciona diferente, terminan dejando de hacer todo lo que harían con un chico típico. Por ejemplo, cuando alguien besa a su hijo, espera que devuelva el abrazo, que sea recíproco. En los niños autistas, cuando son chiquitos, eso no sucede y muchos padres se desalientan porque creen que no tienen emociones, que no sienten. Es similar a lo que pasa cuando uno habla con un sordo y éste no contesta; no es que no sienta, sino que no puede codificar lo que uno le está diciendo. En el caso de los autistas, a ellos les cuesta codificar los modos que tenemos nosotros de expresar las emociones.
–¿Hay rastro orgánico en el autismo?
–Hay consenso en la ciencia en cuanto a que el autismo tiene origen genético. Estas atipicidades genéticas son de dos tipos fundamentalmente que resultan de la misma expresión. En un grupo existe una predisposición familiar; éste no es el grupo más grande; uno en veinte chicos autistas puede tener un hermano o hermana con autismo. Y, a raíz de las mutaciones genéticas, puede suceder también que el autista que uno vea sea el primero en la genealogía familiar. El grupo de autismo primario, sin enfermedad neurológica, tiene un origen genético.
–¿Qué futuras investigaciones tiene previstas?
–El trabajo de los próximos cinco años será sobre los correlatos neurofisiológicos y de neuroimágenes que tiene ese modo diferente de procesar, hallado en los estudios previos. Incorporamos en esto una gran cantidad de colaboradores especializados en autismo, particularmente a personas autistas como investigadores. Esto es porque los autistas tienen un modo de procesar más sistemático y estructurado, por lo cual son buenos científicos. Recientemente se le otorgó un Premio Nobel de Economía a un autista. En matemáticas, dos personas autistas recibieron premios equivalentes al Nobel. En este momento, integran nuestro equipo cuatro personas con distinto grado de autismo; lo que aportan a las investigaciones tiene un valor incalculable. Una de ellas, Michelle Dawson, proviene a su vez de una familia de científicos. Claro que es buena, no simplemente por ser autista, sino que su autismo, combinado con su gran inteligencia, la lleva a procesar la información de una manera que está por fuera de las normas. Ella sola multiplica la producción del laboratorio.

Por feyerabend - 4 de Noviembre, 2009, 19:19, Categoría: General
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Funciones del Yo-piel

Funciones del Yo-piel

Didier Anzieu


Extraído de:
El yo-piel
Didier Anzieu
Biblioteca Nueva. Madrid, 1998

Mi fundamentación teórica se basa en dos principios generales. Uno específicamente freudiano: toda función psíquica se desarrolla apoyándose en una función corporal cuyo funcionamiento transpone al plano mental. Aunque Jean Laplanche (1) recomienda reservar el concepto de apuntalamiento al apoyo que las pulsiones sexuales encuentran en las funciones orgánicas de autoconservación, yo soy partidario de un sentido más amplio, porque el desarrollo del aparato psíquico se efectúa en grados sucesivos de ruptura con base biológica; rupturas que, por una parte, le permiten escapar a las leyes biológicas y, por otra , hacen necesaria la búsqueda de un apuntalamiento de todas las funciones psíquicas en funciones del cuerpo. El segundo principio, igualmente conocido por Freud, es Jacksoniano: a lo largo de su evolución, el desarrollo del sistema nervioso presenta una particularidad que no se encuentra en los otros sistemas orgánicos; a saber, que el órgano más reciente y más cercano de la superficie—el córtex—, tiende a tomar la dirección del sistema cuando integra los otros subsistemas neurológicos. Esto sucede también con el Yo consciente, que dentro del aparato psíquico tiende a ocupar la superficie en contacto con el mundo exterior y a controlar el funcionamiento de este aparato. Igualmente se sabe que la piel (superficie del cuerpo) y el cerebro (superficie del sistema nervioso) derivan de la misma estructura embrionaria, el ectodermo.
Para mi, como psicoanalista, la piel tiene una importancia capital: proporciona al aparato psíquico las representaciones constitutivas del Yo y de sus principales funciones. Y, en su momento, esta constatación se inscribe en el cuadro de la teoría general de la evolución. Desde los mamíferos hasta el hombre, el cerebro no solamente aumenta sino que se hace más complejo. La piel pierde su dureza y sus pelos. Los pelos subsisten apenas sólo en el cráneo, aumentando su papel protector del cerebro, y alrededor de los orificios corporales de la cara y del tronco, donde refuerzan la sensibilidad e incluso la sensualidad. Como demostró Imre Hermann (2), la pulsión de agarramiento de cualquier pequeño a su madre es más difícil de satisfacer en la especie humana y se manifiesta en las angustias intensas precoces y prolongadas de pérdida de la protección, de falta de objeto soporte y en un desamparo que ha sido calificado de originario. Como contrapartida, la pulsión de apego toma, en el pequeño humano, una importancia tanto más considerable cuanto que la infancia humana es proporcionalmente más larga que la de otras especies. Esta pulsión tiene por objeto la localización, primero en la madre y después en el grupo familiar que toma el relevo, de las señales—sonrisa, suavidad del contacto, calor físico del abrazo, diversidad de emisiones sonoras, solidez del transporte, acunamiento, disponibilidad para dar el alimento, los cuidados, la compañia—que proporcionan indicios de la realidad exterior y de su continuidad, por una parte, y, por otra, de los afectos vividos por la compañera, especialmente como respuesta fundamental a los afectos del bebé. Nos encontramos aquí ya no en el registro de la satisfación de las necesidades vitales de autoconservación (alimento, respiración, sueño) sobre las que los deseos sexuales y agresivos van a constituirse por apuntalamiento, sino en el de la comunicación (preverbal e infralingüistica) sobre la que el intercambio de lenguajes encuentra oportuno apoyarse.
A menudo los dos registros funcionan simultáneamente: la mamada, por ejemplo, proporciona la ocasión de las comunicaciones táctiles, visuales, sonoras y olfativas. Pero sabemos que una satisfacción material de las necesidades vitales, sistemáticamente desprovista de esos intercambios sensoriales y afectivos, puede conducir al hospitalismo o al autismo. Se comprueba igualmente que, con el crecimiento del bebé, la parte que dedican él y su entorno a comunicar por comunicar va creciendo independientemente de las necesidades de autoconservación. La comunicación originaria es una comunicación directa en la realidad y más aún en la fantasía, no mediatizada, de piel a piel.
Freud, en «El Yo y el Ello» (3), ha demostrado que no sólo los mecanismos de defensa y los rasgos del carácter derivan, por apoyo y por transformación, de actividades corporales, sino que sucede lo mismo con las instancias psíquicas: Las pulsiones psíquicas que constituyen el Ello derivan de los instintos biológicos; lo que va a llamar el Superyó «tiene raíces acústicas», y el Yo se constituye, primero, a partir de la experiencia táctil. A lo que me parece necesario añadir que preexiste una tópica más arcaica, tal vez originaria, con el sentimiento de existencia del Sí-mismo: Si-mismo en torno al cual se diferencia un Yo a partir de la experiencia táctil; Si-mismo en cuyo exterior se proyectan tanto los estímulos endógenos como los exógenos. La tópica secundaria (Ello, Yo, con su apéndice el Yo ideal, Superyó formando pareja con el ideal del Yo) se organiza cuando la envoltura visual —fundamentalmente bajo los efectos de la prohibición primaria del tocar—sustituye a la envoltura táctil, proporcionando al Yo el apoyo esencial, cuando los representantes de cosas (principalmente visuales) se asocian, en el preconsciente que se desarrolla entonces, con representantes de palabras (proporcionados por la adquisición de la palabra) y cuando se adquieren las diferenciaciones, por una parte, del Yo y del Superyó y, por otra, de la estimulación externa y de la extracción pulsional.
En mi más importante articulo de 1974 sobre el Yo-piel le asignaba yo tres funciones: una función de barrera protectora del psiquismo y una función de filtro de los intercambios y de inscripción de los primeros rasgos, función que hace posible la representación. A estas tres funciones corresponden tres figuraciones: el saco, la pantalla y el tamiz. El trabajo de Pasche (4) sobre Le Bouclier de Persée me lleva a tomar en consideración una cuarta funcion, la de espejo de la realidad.

Las nueve funciones del Yo-piel

Voy a realizar ahora el establecimiento de un paralelo más sistemático entre las funciones de la piel y las funciones del Yo, intentando precisar, para cada una, el modo de correspondencia entre lo orgánico y lo psíquico, los tipos de angustia unidos a la patología de esta función y las representaciones del trastorno del Yo-piel que la clínica nos aporta. El orden que voy a seguir no obedece a ningún principio de clasificación riguroso. Tampoco pretendo ser exhaustivo en cuanto al inventario de estas funciones que va a permanecer abierto.

1) Lo mismo que la piel cumple una función de sostenimiento del esqueleto y de los músculos, el Yo-piel cumple la de mantenimiento del psiquismo. La función biológica se ejerce por lo que Winnicott (5) llamó holding; es decir, por la forma en que la madre sostiene el cuerpo del bebé. La función psíquica se desarrolla por interiorización del holding materno. El Yo-piel es una parte de la madre—especialmente sus manos—que ha sido interiorizada y que mantiene el funcionamiento del psiquismo, al menos durante la vigilia, de la misma forma que la madre mantiene en ese mismo tiempo el cuerpo del bebé en un estado de unidad y de solidez. La capacidad del bebé para mantenerse psíquicamente a sí mismo condiciona el acceso a la posición de sentado, después a la de de pie y a la de marcha. El apoyo externo sobre el cuerpo materno conduce al bebé a adquirir el apoyo inferno sobre su columna vertebral, como una espina sólida que le permite ponerse derecho. Uno de los núcleos que anticipan el Yo consiste en la sensación-imagen de un falo interno materno o, más generalmente, parental, que asegura al espacio mental, en vías de constituirse un primer eje, del orden de la verticalidad y de la lucha contra la pesantez y que prepara la experiencia de tener una vida psíquica para sí. Adosándose a este eje, el Yo hace actuar a los mecanismos de defensa más arcaicos, como la escisión y la identificación proyectiva. Pero solamente puede adosarse a este soporte con toda seguridad si está seguro de tener en su cuerpo zonas de contacto estrecho y estable con la piel, los músculos y las palmas de la mano de la madre (y de las personas de su entorno primario) y, en la periferia de su psiquismo, un circulo reciproco con el psiquismo de la madre (lo que Sami-Ali (6) ha llamado "inclusión mutua").
Blaise Pascal, tempranamente huérfano de madre, teorizó muy bien en física, después en psicología y en la apologética religiosa, sobre este horror del vacío interior durante mucho tiempo atribuido a la naturaleza y sobre esta falta del objeto soporte necesario al psiquismo para que éste encuentre su centro de gravedad. Francis Bacon pinta en sus cuadros los cuerpos decadentes a quienes la piel y los vestidos aseguran una unidad superficial, pero que están desprovistos de esta espina dorsal que mantiene el cuerpo y el pensamiento: pieles llenas de sustancias más liquidas que sólidas, lo cual corresponde muy bien a la imagen del cuerpo del alcohólico (7).
Lo que aquí está en juego no es la incorporación fantasmática del pecho nutricio, sino la identificación primaria con un objeto soporte contra el cual el niño se abraza y que lo tiene en brazos; es más bien la pulsión de agarramiento o de apego la que encuentra mayor satisfacción que la libido. La unión, cara a cara, del cuerpo del niño con el cuerpo de la madre, está vinculada con la pulsión sexual que encuentra satisfacción a nivel oral en la mamada y en esta manifestación de amor que es el abrazo. Los adultos que se aman encuentran generalmente este tipo de acoplamiento para dar satisfación a sus pulsiones sexuales a nivel genital. En cambio, la identificación primaria con el objeto soporte supone otro dispositivo especial que se presenta con dos variantes complementarias: Grotstein (8), discípulo californiano de Bion, ha sido el primero que las ha precisado: espalda del niño contra vientre de la persona objeto-soporte (back-ground object), vientre del niño contra la espalda de ésta.
En la primera variante, el niño está adosado al objeto soporte que se moldea ahuecándose sobre él. Se siente protegido por su parte posterior; es la espalda la única parte de su cuerpo que no se puede ni tocar ni ver. La pesadilla frecuente en los niños con fiebre, de una superficie que se arruga, se comba, se desgarra, llena de jorobas y de agujeros, traduce de forma figurativa la espera de la representación aseguradora de una piel común con el objeto soporte que le sostiene. Esta superficie que desfallece puede ser interpretada por el soñador como una ondulación de serpientes, pero seria un error de interpretación el entenderla únicamente como un símbolo fálico. La presencia de muchas serpientes reptando no tiene el mismo sentido que la de una serpiente única que se pone derecha. Grotstein cita uno de estos sueños de una niña pequeña aportado por la madre que se analizaba con él.
«Su hija se despertó en medio de la noche viendo serpientes por todas partes, incluso en el suelo por el que ella caminaba. Corrió a la habitación de su madre y, saltando sobre ella, puso su espalda contra el vientre de su madre. Era éste el único sitio donde podía encontrar consuelo. Aunque la paciente era la madre y no la niña, sus asociaciones en relación con este acontecimiento establecieron, inmediatamente, el hecho de que la madre se había identificado con su niña. Era ella la niña pequeña que deseaba tenderse sobre mi para procurarse el «soporte» (backing), la protección y la cobertura (rearing) de los que ella se había sentido privada por sus propios padres» (9).
La segunda posición, la del niño tumbado juntando la parte de delante de su cuerpo a la espalda de la persona que cumple para él la función de objeto soporte, aporta al interesado la sensación sentimiento de que la parte más apreciada y frágil de su cuerpo, es decir, su vientre, está protegida detrás de la pantalla protectora, el para-excitación originario que es el cuerpo de este otro mantenedor. Esta experiencia empieza generalmente con uno u otro de los padres (incluso con ambos); puede continuar durante bastante tiempo con un hermano o hermana con quien el niño comparte la cama. (Hasta su psicoanálisis con Bion, Samuel Beckett no era capaz de vencer la angustia del insomnio si no dormía unido a su hermano mayor). Una de mis pacientes, educada por una pareja de padres violentos y desunidos, encontraba su seguridad interior, hasta la prepubertad, durmiéndose así pegada a su hermana pequeña, con quien compartía la cama. Aquella de las dos que tuviera más miedo «hacía de silla» (ésta era su expresión) para acoger y abrazar contra ella el cuerpo tranquilizador de la otra. Durante toda una fase de su análisis su transferencia me invitaba implícitamente, a mi también, a hacer de silla: me reclamaba la alternancia de mis asociaciones libres con las suyas, la confesión de mis pensamientos y sentimientos, de mis angustias; me proponía el acercamiento de su cuerpo, sin comprender por qué yo rechazaba el que ella viniera a sentarse sobre mis rodillas. Tuve que analizar primero como una sexualización defensiva la seducción histérica con la que ella cubría su petición; después pudimos elaborar su angustia por la pérdida del objeto soporte.
Grotstein relata otro tipo de ejemplo significativo: «Pacientes en análisis, frecuentemente, me han contado sueños en los que ellos conducían un coche desde el asiento de atrás. Las asociaciones a estos sueños conducían, casi invariablemente, a la noción de tener un «soporte» (backing) defectuoso y, como consecuencia, una dificultad para la autonomía». Grotstein propone incluso un juego de palabras intraducible: porque el objeto-soporte está «detrás» o «debajo» (he under stands), proporciona el paradigma de la «comprensión» (understanding)

2) A la piel, que recubre la superficie entera del cuerpo y que es donde se insertan todos los órganos de los sentidos externos, responde la función de continente del Yo-piel. Esta función se ejerce principalmente por el handling materno. La sensación-imagen de la piel como saco se despierta en el bebé por los cuidados del cuerpo que, de acuerdo con sus necesidades, le procura la madre. El Yo-piel como representación psíquica emerge de los juegos entre el cuerpo de la madre y el cuerpo del niño, así como de las respuestas de la madre a las sensaciones y a las emociones del bebé; respuestas gestuales y vocales, porque la envoltura sonora refuerza entonces la envoltura táctil, respuestas de carácter circular en las que las ecolalias y las ecopraxias del uno imitan las del otro, respuestas que permiten al niño pequeño experimentar progresivamente esas sensaciones y esas emociones independientemente, sin sentirse destruido. R. Kaes (10) distingue dos aspectos de esta función. El «continente» propiamente dicho, estable e inmóvil, se ofrece como receptáculo pasivo para ser depósito de las sensaciones-imágenes-afectos del bebé, neutralizadas y conservadas así. El «continente» corresponde al aspecto activo, a la ensoñación materna según Bion, a la identificación proyectiva, al ejercicio de la función alfa que elabora, transforma y restituye al interesado sus sensaciones-imágenes-afectos ya representables.
Lo mismo que la piel envuelve todo el cuerpo, el Yo-piel pretende envolver todo el aparato psíquico, pretensión que parece abusiva pero que al principio es necesaria . En este caso , el Yo- pi el está representado como corteza y el Ello pulsional como núcleo, teniendo cada uno de los dos términos necesidad del otro. El Yo-piel solamente es continente si tiene pulsiones que contener, que localizar en las fuentes corporales, y, más tarde, que diferenciar. La pulsión no se siente como empuje, como fuerza motriz, si no encuentra limites y puntos específicos de inserción en el espacio mental en el que se despliega, sino solamente si su fuente se proyecta en las regiones del cuerpo dotadas de una excitabilidad especial. Esta complementariedad de la corteza y del núcleo es el fundamento del sentimiento de la continuidad del Sí-mismo.
Dos formas de angustia dan respuesta a la carencia de esta función contenedora del Yo- piel. La angustia de una excitación pulsional difusa, permanente, esparcida, no localizable, no identificable, no apaciguable, que traduce una topografía psíquica por un núcleo sin corteza; el individuo busca una corteza sustitutiva en el dolor físico o en la angustia psíquica; se envuelve en el sufrimiento. En el segundo caso, la envoltura existe, pero su continuidad está interrumpida por agujeros. Es un Yo-piel colador; los pensamientos, los recuerdos se conservan con dificultad; huyen. La angustia de tener un interior que se vacía es considerable, especialmente la de la agresividad necesaria a toda afirmación de si. Estos agujeros psíquicos pueden instalarse en los poros de la piel: la próxima observación de Getsemani (11) nos muestra a un paciente que transpira durante las sesiones y que lanza de este modo, sobre su psicoanalista, una agresividad nauseabunda que no puede ni retener ni elaborar, en tanto que su representación inconsciente de un Yo-piel colador no haya sido interpretada.


3) La capa superficial de la epidermis protege su capa sensible (aquella en la que se encuentran las terminaciones libres de los nervios y los corpúsculos del tacto, y el organismo en general, contra las agresiones físicas, las radiaciones y el exceso de estímulos. Ya en el «Proyecto de una psicología para neurólogos» de 1895, Freud reconoció una función de para-excitación paralela al Yo. En «El bloc maravilloso» (12), precisa muy bien que el Yo (como la epidermis: pero Freud no hace siempre esta precisión) presenta una estructura en doble hoja. En el «Proyecto» de 1895 Freud da a entender que la madre sirve al bebé de para-excitación auxiliar, y lo hace—soy yo quien lo añade—hasta que el Yo, en su crecimiento, encuentre, sobre su propia piel, un apoyo suficiente para asumir esta función de forma. De forma general, el Yo-piel es una estructura, virtual en el nacimiento, que se actualiza durante la relación entre el lactante y el entorno primario; el origen lejano de esta estructura se remontaría a la aparición misma de los organismos vivos.
Los excesos y los déficits del para-excitación ofrecen distintas problemáticas con apariencias muy variadas. Frances Tustin (13) ha descrito las dos imágenes del cuerpo que pertenecen al autismo primario y secundario respectivamente: el Yo-palpa (cuando ninguna de Las funciones del Yo-piel han sido adquiridas, ni las de soporte, ni de continente, ni de para-excitación, y cuando la doble hoja aún no ha sido bosquejada), el Yo- crustáceo, con un caparazón rígido que reemplaza al contenedor ausente y que impide el engranaje de las siguientes funciones del Yo-piel.
La angustia paranoide de intrusión psíquica se presenta con dos formas: a) me roban mis pensamientos (persecución); b) me infunden pensamientos (máquina de influenciar). Aquí las funciones de para-excitación y de contenedor existen de forma distinta pero suficiente.
La angustia de la pérdida del objeto, que cumple el papel de para-excitación auxiliar, aumenta al máximo cuando la madre del niño ha entregado a éste a su propia madre para que lo eduque (es decir, a la abuela materna del niño), y cuando ésta se ocupa del niño con tal perfección cualitativa y cuantitativa que el niño no ha podido conocer la posibilidad ni la necesidad de proporcionarse un autoapuntalamiento. La toxicomanía puede aparecer entonces como una solución para constituir una barrera de niebla o de humo entre el Yo y los estímulos externos.
El para-excitación puede ser buscado como apoyo en la dermis a falta de epidermis: esta es la segunda piel muscular (14), la coraza caracterial (15).

4) La membrana de las células orgánicas protege la individualidad de la célula, distinguiendo los cuerpos extraños, cuya entrada impide, de las sustancias parecidas o complementarias que decide admitir y asociar. Por su granulación, color, textura y olor, la piel humana presenta diferencias individuales considerables. Estas pueden ser narcisisticamente, incluso socialmente, sobreinvestidas. Permiten distinguir, en los demás, los objetos de apego y de amor y afirmarse a sí mismo como un individuo que tiene su propia piel. A su vez, el Yo-piel asegura una función de individuación del Si-mismo, que le aporta el sentimiento de ser un ser único. La angustia que describe Freud (16) de la «inquietante extrañeza» está unida a una amenaza hacia la individualidad del Sí-mismo por debilitamiento del sentimiento de sus fronteras.
En la esquizofrenia, toda la realidad externa (mal diferenciada de la realidad interna) está considerada como peligrosa de asimilar. La pérdida del sentido de la realidad permite el mantenimiento, a toda costa, del sentimiento de unidad del Sí-mismo.


5) La piel es una superficie que contiene bolsas, cavidades donde se alojan los órganos de los sentidos que no son los del tacto (que están insertados en la misma epidermis). El Yo- piel es una superficie psíquica que une las sensaciones de distintas naturalezas y que las destaca como figuras sobre este fondo originario que es la envoltura táctil: esta es la función de intersensorialidad del Yo-piel, que desemboca en la constitución de un «sentido común» (el sensoriam commune de la filosofía medieval), cuya referencia básica se realiza siempre por medio del tacto. La angustia de fraccionamiento del cuerpo responde a la carencia de esta función; más precisamente, la del desmantelamiento (17), es decir, la de un funcionamiento independiente anárquico de los distintos órganos de los sentidos. Más adelante mostraré el papel decisivo de la prohibición del tocar, cuando me refiero a la envoltura táctil continente del espacio intersensorial que prepara la simbolización. En la realidad neurofisiológica es en el encéfalo donde se efectúa la integración de las informaciones que provienen de los diversos órganos de los sentidos; la intersensorialidad es, pues, una función del sistema nervioso central o, más globalmente, del ectodermo (de donde parten simultáneamente la piel y el sistema nervioso central). En la realidad psíquica, por el contrario, este papel se ignore y existe una representación imaginaria de la piel como telón de fondo, como superficie originaria sobre la cual se despliegan las interconexiones sensoriales.


6) La piel del bebé es objeto de carga libidinal de la madre. El alimento y los cuidados se acompañan de contactos piel a piel, generalmente agradables, que preparan al autoerotismo y que sitúan los placeres de piel como telón de fondo habitual de los placeres sexuales. Estos se localizan en ciertas zonas eréctiles o en ciertos orificios (excrecencias y bolsas) donde la capa superficial de la epidermis es más delgada, por lo que el contacto directo con la mucosa produce una sobreexcitación. El Yo-piel cumple la función de superficie de sostén de la excitación sexual, superficie en la que, en el case de un desarrollo normal, se pueden localizar zonas erógenas, reconocer la diferencia de sexos y su complementariedad. El ejercicio de esta función puede ser autosuficiente: el Yo-piel capta la carga libidinal en toda su superficie y se convierte en una envoltura de excitación sexual global. Esta configuración es el fundamento de la teoría sexual infantil sin duda más arcaica, según la cual la sexualidad se limita a los placeres del contacto piel con piel y el embarazo se produce por un simple abrazo corporal y por un beso. A falta de una descarga satisfactoria, esta envoltura de excitación erógena puede transformarse en envoltura de angustia
Si la carga de la piel es más narcisistica que libidinal, la envoltura de excitación puede reemplazarse por una envoltura narcisística brillante, como para conceder a su poseedor la invulnerabilidad , inmortal y heroica.
Si el sostenimiento de la excitación sexual no está asegurado, el individuo convertido en adulto no se siente con la seguridad suficiente para comprometerse en una relación sexual complete que desemboque en una satisfacción genital mutua.
Si las excrecencias y los orificios sexuales son lugar de experiencias halógenas más que erógenas, la representación de un Yo-piel agujereado se encuentra reforzada, la angustia persecutoria aumentada, la predisposición a las perversiones sexuales que pretenden convertir el dolor en placer acrecentada.


7) A la piel, como superficie de estimulo permanente del tono sensomotor por las excitaciones externas, responde la función del Yo-piel de recarga libidinal del funcionamiento psíquico, de mantenimiento de la tensión energética interna y de su distribución desigual entre los subsistemas psíquicos (18). Los fallos de esta función producen dos tipos antagónicos de angustia: la angustia de la explosión del aparato psíquico bajo el efecto de la sobrecarga de excitación (la crisis epiléptica, por ejemplo, cf. H. Beauchesne, 1980); la angustia de Nirvana, es decir, la angustia ante lo que sería la realización del deseo de una reducción de la tensión cero.


8) La piel, con los órganos de los sentidos táctiles que contiene (tacto, dolor, calor-frio, sensibilidad dermatóptica), proporciona informaciones directas sobre el mundo exterior (que inmediatamente son recuperadas por el «sentido común» con las informaciones sonoras, visuales, etc.). El Yo-piel realiza la función de inscripción de huellas sensoriales táctiles, función de pictograma según Piera Castoriadis Aulagnier (19), de escudo de Perseo que remite en espejo una imagen de la realidad según F. Pasche (20). Esta función está reforzada por el entorno materno, en la medida en que realiza su papel de «presentación del objeto» (21) en relación con el niño pequeño. Esta función del Yo-piel se desarrolla con un doble apoyo, biológico y social. Biológico: un primer dibujo de la realidad se imprime en la piel. Social: la pertenencia de un individuo a un grupo social está marcada por incisiones, escarificaciones, pinturas, tatuajes, maquillajes, peinados y sus dobles, que son los vestidos. El Yo-piel es el pergamino originario que conserva, a la manera de un palimpsesto, los.garabatos tachados, raspados, sobrecargados de una escritura «originaria» preverbal, hecha de trazas cutáneas.
Una primera forma de angustia relativa a esta función es la de estar marcado en la superficie del cuerpo y del Yo por inscripciones infamantes e indelebles que tienen su origen en el Superyó (Los rubores, el eczema, las heridas simbólicas, según Bettelheim (22), la máquina infernal de la Colonia Penitenciaria de Kafka (1914-1919) que graba en la piel del condenado, en letras góticas, hasta la muerte, el articulo de l código que éste ha transgredido) . La angustia en verse se refiere al peligro de desaparición de las inscripciones por efecto de su saturación, esto es, la pérdida de la capacidad de fijar las huellas, en el sueño, por ejemplo. La película que permite el desarrollo de los sueños propone entonces al aparato psíquico la imagen visual de un Yo-piel restituido en su función de superficie sensible.


9) Todas las funciones precedentes están al servicio de la pulsión de apego y, después, de la pulsión libidinal. ¿No podría existir una función negativa del Yo-piel, una especie de antifunción, al servicio de Tanatos, que tendiera a la autodestrucción de la piel y del Yo? Los progresos de la inmunologia, desencadenados por el estudio de las resistencias del organismo a los trasplantes de órganos , nos encaminan hacia reacciones del organismo vivo. Las incompatibilidades entre donador y receptor de órganos, que nos confirman que no existen dos seres humanos idénticos sobre la tierra (salvo en el caso de los verdaderos gemelos), nos han permitido conocer, por otra parte, la importancia de los marcadores moleculares de la «personalidad biológica»; cuanto más similares son estos marcadores entre el donador y el receptor mayor es la posibilidad de éxito en los trasplantes (Jean Hamburger); y estas similitudes proceden de la existencia de una pluralidad de diferentes grupos de glóbulos blancos que se revelan como marcadores, no solamente de dichos glóbulos, sino de la personalidad entera (23).
Los biólogos han tenido que recurrir, sin saber lo que estaban haciendo, a nociones—el Si- mismo, el No-Yo—análogas a las que algunos sucesores de Freud forjaron para completar la segunda concepción tópica del aparato psíquico. En muchas enfermedades, el sistema inmunológico puede ponerse en movimiento, equivocada o acertadamente, para atacar cualquier órgano del cuerpo como si fuera un injerto extraño. Estos son los fenómenos autoinmunes, lo que etimológicamente quiere decir que el organismo vivo vuelve contra si mismo la reacción inmunológica o inmune. La defensa celular está hecha para rechazar los tejidos extraños—el No Si-mismo, dicen los biólogos—, pero es, a veces, lo bastante ciega para como atacarse a Si-misma, mientras que en estado de salud se respeta totalmente: de aqui que las enfermedades autoinmunes sean a menudo graves
Como analista me sorprende la analogía entre la reacción autoinmune, por una parte, y, por otra, la vuelta de la pulsión sobre sí misma, la reacción terapeútica negativa, así como los ataques contra los vínculos en general y contra los continentes psíquicos en particular. Me doy cuenta, también, de que la distinción entre lo familiar y lo extraño (24) o entre el Yo y el no no-Yo (me and not me, según Winnicott) tiene sus raíces biológicas a nivel de la célula misma, por lo que propongo la hipótesis de que la piel, como envoltura del cuerpo, constituye la realidad intermediaria entre la membrana celular (que recoge, clasifica y transmite la información en cuanto al carácter extraño o no de los iones) y la interfaz psíquica que es el sistema de percepción-conciencia del Yo.
La medicina psicosomática ha descubierto una inversión de las señales de seguridad y de peligro en la estructura alérgica: la familiaridad, en lugar de ser protectora y tranquilizante se rechaza como mala, y la extrañeza, en lugar de ser inquietante, se muestra atractiva: de aquí la reacción paradójica del alérgico y también del toxicómano que evita lo que puede hacerle bien y que está fascinado por lo que le es nocivo. El hecho de que la estructura alérgica se presente a menudo bajo la forma de una alternancia asma-eczema permite precisar la configuración del Yo-piel que está en juego. Al principio se trata de paliar las insuficiencias del Yo-piel -bolsa para delimitar una esfera psíquica interna en orden al volumen, es decir, podrá pasar de una representación bidimensional a una representación tridimensional del aparato psíquico (25). Las dos afecciones corresponden a los dos modos posibles de acercamiento de la superficie de esta esfera: por el interior y por el exterior. El asma es una tentativa de sentir por dentro la envoltura constitutiva del Yo corporal: el enfermo se hincha de aire hasta sentir desde dentro las fronteras de su cuerpo y hasta asegurarse los limites ampliados de su Si-mismo; para preservar esta sensación de Si-mismo-bolsa inflada permanece en apnea, con el peligro de bloquear el ritmo de intercambio respiratorio con el medio y de ahogarse. La observación de Pandora lo ilustra. El eczema es una tentativa para sentir desde fuera esta superficie corporal del Si-mismo, en sus desgarramientos dolorosos, su contacto rugoso, su visión vergonzante y, también, como envoltura de color y de excitaciones erógenas difusas.
En la psicosis, especialmente en la esquizofrenia, la paradoja que la alergia suscita es llevada al paroxismo. El funcionamiento psíquico está dominado por lo que Paul Wiener (26) ha llamado la reacción antifisiológica . La con fianza en el funcionamiento natural del organismo está destruida o no ha sido adquirida. Lo natural es vivido como artificial; lo vivo se asimila a lo mecánico; lo que es bueno en la vida y para la vida se percibe como un peligro mortal. Tal funcionamiento psíquico paradójico altera, por una reacción circular, la percepción del funcionamiento corporal que se presenta nuevamente reforzado en sus paradojas. Aquí la configuración paradójica subyacente del Yo-piel conlleva la no adquisición de las distinciones fundamentales: vigilia-sueño, sueño-realidad, animado- inanimado. La observación de Eurídice (27) nos proporciona un ejemplo limitado en una paciente no psicótica, pero que se siente amenazada de confusión mental. El restablecimiento de la confianza en un funcionamiento natural y feliz del organismo (a condición de que éste encuentre el eco suficiente a sus necesidades dentro del medio) es una de las tareas esenciales del psicoanalista en relación con dichos pacientes, una tarea ardua y repetitiva de acuerdo con los intentos inconscientes del paciente para paralizar al psicoanalista cogido en la trampa de la transferencia paradójica (28) y para conducirlo a su propio fracaso.
Los ataques inconscientes contra el continente psíquico, que puede ser que se apoyen sobre los fenómenos orgánicos autoinmunes, tengo la impresión de que proceden de partes del Si-mismo fusionadas a la pulsión de autodestrucción inherente al Ello, deportadas a la periferia del Si-mismo, enquistadas en la capa superficial que es el Yo-piel, cuya continuidad socavan allí mismo, cuya cohesividad destruyen y cuyas funciones alteran invirtiendo sus fines. La piel imaginaria con la que el Yo se recubre se convierte en una túnica envenenada, ahogante, abrasadora, desagregante. Se podría, pues, hablar de una función tóxica del Yo-piel.
Esta lista de nueve funciones psíquicas del Yo, homólogas a las funciones biológicas de la piel, no es, desde mi punto de vista, ni inmutable ni exhaustiva. Proporciona una clave que los hechos tendrán que prober, y permanece abierta y mejorable para facilitar la observación clínica, el diagnóstico psicopatológico, la conducta de las psicoterapias y la técnica de la interpretación psicoanalítica.
En cuanto a las funciones de la piel que no he evocado aún (29), se podría, llevando más lejos el espiritu del sistema, proponer el hacerlas corresponder incluso a otras funciones del Yo:
—Función de almacenamiento (por ejemplo, de las grasas): comparable a la función mnésica; aunque ésta surge de las zones preconscientes del aparato psiquico y no pertenece —Freud insiste en ello—a su «superficie», caracterizada por los sistemas de percepción-conciencia.
—Función de producción (por ejemplo, de los pelos y de las uñas): comparable a la producción de los mecanismos de defensa por la zona del Yo (ésta también preconsciente e incluso inconsciente).
—Función de emisión (por ejemplo, de sudor, de ferhormonas (30)): comparable a la precedente, porque la proyección constituye, en efecto, uno de los mecanismos de defensa más arcaicos del Yo; pero conviene articularlo con una configuración tópica especifica que he descrito como Yo-piel colador
Se podría comparar también algunas funciones, al menos ciertas tendencias del Yo-piel, con características estructurales (ya no funcionales) de la piel. Por ejemplo, el hecho de que la piel tenga la mayor superficie y el mayor peso de todos los órganos del cuerpo, correspondería la pretensión del Yo de envolver la totalidad del aparato psíquico y tener el mayor peso en su funcionamiento. Igualmente, la tendencia al ajuste de las hojas externas e internas del Yo-piel, así como de las envolturas psíquicas (sensoriales, musculares y rítmicas) parece relacionada con el enmarañamiento de las capas que componen la epidermis, la dermis y la hipodermis. La complejidad del Yo y la multiplicidad de sus funciones podrían igualmente ser comparadas con la existencia de numerosas e importantes diferencias de estructura y de función, de un punto a otro de la piel (por ejemplo, la densidad de los diferentes tipos de glándulas, de corpúsculos sensoriales, etc.).


Un caso de masoquismo perverso
Observación del Señor M.

El caso, bastante excepcional, del Señor M;, aportado por Michel de M'uzan (31) con anterioridad a mi primer artículo sobre el Yo-piel (32), no corresponde a una indicación de cura psicoanalítica, por lo que fue objeto de sólo dos entrevistas con este colega. Mi perspectiva de las nueve funciones del Yo-piel permite reinterpretarlo con posterioridad, poniendo en evidencia la alteración de la casi totalidad de las funciones del Yo-piel (el inventario que de ellas hago queda así indirectamente validado) en los casos graves de masoquismo y la necesidad de recurrir a prácticas perversas para restablecer estas funciones.
Para el Señor M., que no sin razón es radioelectricista, la función de sostenimiento está artificialmente asegurada por la introducción de trozos de metal y de vidrio bajo toda la piel (se trata, pues, aquí, de una segunda piel ya no muscular, sino metálica), fundamentalmente de agujas en los testiculos y el pene, de dos anillos de acero colocados respectivamente en la extremidad de la verga y en el origen de las bolsas, de tiras cortadas de la piel de la espalda con la finalidad de suspender al Señor M. de unos ganchos de carnicero, mientras que un sádico le sodomiza.
Los fallos de la función de continente del Yo-piel, son materializados no solamente por las innumerables cicatrices de quemaduras y de desgarros esparcidos por toda la superficie del cuerpo, sino también por el cepillado de ciertas excrecencias (seno derecho arrancado, dedo pequeño del pie derecho cortado con la sierra de metal), por el taponamiento de algunos agujeros (ombligo lleno de plomo fundido), por el alargamiento artificial de algunos orificios (ano, fondo del glande). Esta función de continente se restablece por la instauración repetitiva de una envoltura de sufrimiento, gracias a la gran diversidad, ingeniosidad y crueldad de los instrumentos y de las técnicas de tortura: la fantasía de la piel arrancada debe ser reavivada permanentemente, en el masoquista perverso, para que pueda reapropiarse de un Yo-piel.
La función de para-excitación está tan mal realizada que llega al punto limite irreversible en el que el peligro resulta mortal para el organismo. El señor M. siempre ha salido intacto de esta situación limite (no ha tenido ni una enfermedad grave ni la locura), mientras que su joven esposa, con quien hizo el descubrimiento mutuo de las perversiones masoquistas, murió de agotamiento consecutivo a los malos tratos soportados. El señor M. puja muy alto jugando a un juego de desafío a la muerte.
La función de individuación del Si-mismo sólo puede realizarse dentro del sufrimiento físico (las torturas) y moral (las humillaciones); la introducción sistemática de sustancias no orgánicas bajo la piel, la ingestión de materias repugnantes (la orina, los excrementos del compañero) muestran la fragilidad de esta función; la distinción del cuerpo propio y de los cuerpos extraños se pone en tela de juicio sin cesar.
La función de intersensorialidad es, sin duda, la que mejor se respeta (lo que explica la excelente adaptación profesional y social del señor M.).
La función de sostén de la excitación sexual y la de recarga libidinal del Yo-piel están igualmente preservadas y activadas, mas al precio de los sufrimientos limite que acabamos de evocar. El señor M. no sale ni abatido ni deprimido de sus sesiones de prácticas perversas, ni simplemente cansado: Las sesiones lo tonifican. No llega a la satisfacción sexual ni penetrando ni siendo penetrado, sino, al principio, por la masturbación, después sólo por el espectáculo de escenas perversas (por ejemplo, la de su mujer sufriendo la crueldad de un sádico), acompañado de una excitación de toda su piel sometida también a castigos. «Toda la superficie de mi cuerpo era excitable por medio del dolor.» «La eyaculación llegaba en el momento en el que el dolor era más fuerte... después de la eyaculación, sufría sin más» (33).
La función de inscripción de los signos está sobreactivada. Numerosos tatuajes cubren el cuerpo entero, exceptuando la cara; por ejemplo, sobre las nalgas: «Cita con las buenas colas»; sobre los muslos y el vientre: «Viva el masoquismo», «Soy una perra cachonda», «Servíos de mi como de una hembra, os lo pasaréis muy bien», etc. (34). Todas estas inscripciones atestiguan una identificación específica con la anatomía femenina, con erogenización del conjuto de la superficie de la piel, y la invitación a hacer gozar al compañero por diversos orificios (boca, ano) por los que él mismo no goza.
Finalmente, la función que he llamado tóxica del Yo-piel (es decir, autodestructiva) llega al paroxismo. La piel se convierte en la fuente y el objeto de los procesos destructores. Pero la escisión de las pulsiones de vida y de las de muerte no es más que pasajera, a diferencia de las psicosis, en las que es definitiva. En el momento en que el juego con la muerte se convierte en suicida, el compañero detiene sus malos tratos, la libido opera una vuelta a la cargo «salvaje», y el Señor M. puede disfrutar.
Ha tenido siempre, al menos, bastante olfato psicológico para elegir a tales compañeros: «El sádico se desinfla siempre en el último momento», cuenta (35). Deseo de omnipotencia, comenta Michel de M'Uzan. Quiero precisar: la búsqueda de una omnipotencia en la destrución es, para el masoquista perverso, la condición para acceder a una fantasía de omnipotencia erótica, necesaria para desencadenar el placer: la piel no está completamente arrancada, las funciones del Yo-piel no están irreversiblemente destruidas, su recuperación realizada in extremis en el momento de su pérdida, produce una «asunción jubilosa» mucho más intensa (porque es a la vez corporal y psíquica) que la descrita por Lacan en el estadio del espejo, pero cuya economía narcisista es también evidente.
Espero haber demostrado que estos mecanismos de defensa, de sobra conocidos (escisión de la pulsión, vuelta contra si mismo, vuelta de lo escindido, sobrecarga narcisística de funciones psíquicas y orgánicas heridas) sólo funciona con tal eficacia en un Yo-piel especial que provisionalmente ha adquirido las nueve funciones fundamentales, que revive repetitivamente una fantasía de piel arrancada y el drama de la pérdida de la casi totalidad de estas funciones para obtener, igualmente, un placer con la exaltación de sus reencuentros. La fantasía (necesaria para la evolución hacia una autonomía psíquica) de tener una piel propia permanece profundamente culpabilizada por la fantasía previa de que es necesario tomarla de otro para tenerla para si, y de que es mejor aún dejársela tomar por el otro para proporcionarle placer y para, finalmente, obtenerlo para sí mismo.



Notas:

1- Jean Laplanche. Vida y mueerte en psicoanálisis. Amorrortu, Bs. As.,1970.
2- Imre Hermann. l´ínstinct filial. Denöel. Paris,1930.
3- Freud,S. El Yo y el Ello. Amorrortu Editores. Bs.As. 1978.
4- Pasche. Le Bouclier de Persée. En "Revista francesa de psicoanalisis" 35 nº 5-6. Pag. 850-870
5- Winnicott, D. Líntegration du moi ou cours du developpement de lénfant en "Processus de maturation chez l´énfant". Payot. Paris, 1970. p. 12-13.
6- Sami-Ali. Espacio imaginario. Amorrortu ediciones. Bs.As, 1974.
7- Cf. mis dos monografías, «De l'horreur du vide a sa pensée: Pascal» y «La peau, la mere et le miroir dans les tableaux de Francis Bacon», reproducidos en Le Corps de l'ouvre(Anzieu D., Gallimard. Paris 1981)
8- Grotstein. Splitting and projective identication. Jason Aronson. New York,1981.
9- Agradezco a Annick Maufras du Chatellier el haberme hecho conocer este texto y el haberine proporcionado la traducción francesa.
10- R. Kaes. Introduction à l´ànalyse transitionnelle en Crise, rupture et dépassement. Dunod. Paris,1979
11- Getsemani (p. 193)
12- Freud. S. El block maravilloso. Amorrortu Editores. Bs.As. 1978
13- Frances Tustin. Autisme et psychose de lènfant. Seuil, Paris,1972
14- E. Bick. L´experience de la peau dans les relatins d´objet précoces en "Explorations dans le monde de l´autisme". Meltzer, D.. Payot. Paris, 1980.
15- W. Reich.
16- Freud, S. Lo ominoso. Amorrotu Editores. Bs.AS, 1978
17- Meltzer, Explorations dans le monde de l´autisme. Payot. Paris, 1980. 1975.
18- cf., Las «barreras de contacto» del «Proyecto» freudiano de 1895. Ver Freud, S. Proyecto de psicología para neurólogos. Amorortu Editores. Bs.As. 1978
19- Piera Castoriadis Aulagnier. La violence de l´interpretation. P.U.F..Paris,1975.
20- F. Pasche. Le bouclier de Perseé. En "Rev. Franc. Psychanal." 35 nº 5-6, pag. 859- 870
21- Winnicott, L´íntegrationdu moi ou cours du developpement de lénfant en "Processus de maturation chez lénfant". Payot. Paris, 1970. p. 12-13
22- Bettelheim, B. Le blessures symboliques. Gallimard. Paris, 1971
23- Jean Dausset [cita faltante]
24- Spitz. De la naissanche à la parole. Le premiere anneé de la vie. P.U.F..Paris, 1968
25- cf. D. Houzel, 1984 a [cita faltante]
26- Paul Wiener. Structure et processus dans la psychose. P.U.F..Paris,1983
27- D. Anzieu. Sur la confusion primaire de l´anime et de l´animé. Un cas de triple méprise. En Nouv. Rev. Psych. Nº 25. Pag. 215-222
28- cf. D. Anzieu. Le transferet paradoxal. En Nouv.Rev. Psychaanal. Nº9 p.57-71
29- Agradezco a mi colega, Francois Vincent, psicofisiólogo, que haya llamado mi atención sobre ellas.
30- N. de la T.: en el original phérormonas. término creado por las lenguas anglosajonas para designar las sustancias que los animales excretan para la comunicación
31- Michel de M'uzan. Un cas de masochisme pervers, en obra colectiva "La sexualité perverse". Payot. Paris, 1972
32- Anzieu,Yo-piel [falta cita]
33- Michel de M'uzan Un cas de masochisme pervers, en obra colectiva "La sexualité perverse". Payot. Paris, 1972, p. 133-134
34- Michel de M'uzan. Un cas de masochisme pervers, en obra colectiva "La sexualité perverse". Payot. Paris, 1972, p. 127
35- Michel de M'uzan. Un cas de masochisme pervers, en obra colectiva "La sexualité perverse" . Payot. Paris, 1972. p. 137

Por feyerabend - 9 de Junio, 2009, 11:06, Categoría: General
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RENÉ SPITZ- breve biografía

 René Spitz nació en Viena y falleció en Denver, Colorado. From a wealthy Jewish family background, he spent most of his childhood in Hungary . De una rica familia judía de antecedentes, pasó la mayor parte de su infancia en Hungría. After finishing his medical studies in 1910 Spitz discovered the work of Sigmund Freud . Después de terminar sus estudios de medicina en 1910 Spitz descubrió la obra de Sigmund Freud. In 1932 he left Austria and settled in Paris for the next six years. En 1932 dejó Austria y se instaló en París para los próximos seis años. and taught psychoanalysis at the Ecole Normale Superieure . y enseñó el psicoanálisis en la Ecole Normale Superieure. In 1939 he emigrated to the United States and worked as a psychiatrist at the Mount Sinai hospital from 1940 until 1943 , Spitz served as a visiting professor at several universities before settling in Colorado . En 1939 emigró a los Estados Unidos y trabajó como psiquiatra en el Hospital Mount Sinai de 1940 hasta 1943, Spitz se desempeñó como profesor visitante en varias universidades antes de instalarse en Colorado. He based his observations and experiments on psychoanalytic findings, developed by Freud. Él basa sus observaciones y conclusiones de los experimentos con psicoanalítica, desarrollada por Freud. We still find some of Freud's ideas in our present contemporary developmental thinking. Todavía encontramos algunas de las ideas de Freud en la actualidad el pensamiento contemporáneo de desarrollo. Where Freud did psychoanalytic studies in adulthood, Spitz based his ideas on empirical research in infancy. Cuando los estudios psicoanalíticos de Freud que en la edad adulta, Spitz basa sus ideas sobre la investigación empírica en la infancia.

It was in 1935 that Spitz turned to the area of child development . Fue en 1935 que Spitz se dirigió a la zona de desarrollo del niño. He was one of the first researchers who used child observation. Fue uno de los primeros investigadores que utilizan los niños observación. Not only disturbed children found his interest, but he also focused on the normal child development. No sólo los niños perturbados encontrado su interés, pero también se centró en el normal desarrollo del niño. He pointed out the effects of maternal and emotional deprivation. Señala los efectos de la privación materna y emocional. This became the field of his greatest contributions. Esto se convirtió en el ámbito de sus grandes contribuciones.

Spitz valued several aspects: Infant observation and assessment, anaclitic depression , hospitalism , developmental transitions, the processes of affective communication, and understanding developmental complexity. Spitz valorado varios aspectos: la observación y la evaluación de lactantes, anaclitic depresión, hospitalism, las transiciones de desarrollo, los procesos de comunicación afectiva, la comprensión y la complejidad de desarrollo.

Spitz developed the term 'anaclitic depression' for partial emotional deprivation (the loss of a loved object). Spitz desarrollado el concepto de «anaclitic depresión 'para la privación parcial emocional (la pérdida de un objeto amado). When the love object is returned to the child within a period of three to five months, recovery is prompt. Cuando el amor objeto se devuelve al niño en un plazo de tres a cinco meses, la recuperación es rápida. If one deprives a child longer than five months, they will show the symptoms of increasingly serious deterioration. Si uno priva a un niño durante más de cinco meses, que muestran los síntomas de la cada vez más grave deterioro. He called this total deprivation (hospitalism). Pidió esta privación total (hospitalism).

In 1945 he did research on hospitalism in children in a foundling home. En 1945 lo hizo hospitalism en la investigación sobre los niños en una casa expósito. He found that the developmental imbalance caused by the unfavourable environmental conditions during the children's first year produces a psychosomatic damage that cannot be repaired by normal measures. Encontró que el desarrollo causados por el desequilibrio desfavorables condiciones ambientales durante el primer año del niño produce un daño psicosomático que no pueden ser reparados por las medidas normales. An other study of Spitz showed that under favourable circumstances and adequate organisation a positive child development can be achieved. Otro estudio de Spitz mostró que, en virtud de circunstancias favorables y la organización adecuada positivo el desarrollo del niño que puede lograrse. He stated that the methods in foundling homes should therefore be carefully evaluated. Dijo que los métodos expósito en hogares, por lo tanto, debe ser cuidadosamente evaluado.

Spitz recorded his research on film. Spitz grabó su investigación sobre la película. The film Psychogenic Disease in Infancy (1952) shows the effects of emotional and maternal deprivation on attachment . La película psicógena de Enfermedades en la Niñez (1952) muestra los efectos emocionales y de la privación materna en archivo adjunto. The film was the cause of major change, especially in childcare sections of institutes, homes and hospitals, due to the fact that people gained knowledge about the impact of deprivation on child development. La película fue la causa de grandes cambios, especialmente en el cuidado de los niños apartados de los institutos, hogares y hospitales, debido al hecho de que las personas adquirieron conocimientos acerca de los efectos de la privación en el desarrollo infantil.

Spitz died in Denver . Spitz murieron en Denver.

[ edit ] Ego development [Editar] Ego desarrollo

Spitz noted three organising principles in the psychological development of the child: Spitz observó tres principios organizadores en el desarrollo psicológico del niño:

  • the smiling response, which appears at around three months old in the presence of an unspecified person; la sonriente respuesta, que aparece en torno a tres meses de edad en presencia de una persona, sin especificar;
  • anxiety in the presence of a stranger, around the eighth month; ansiedad en presencia de un extraño, en todo el octavo mes;
  • semantic communication, in which the child learns how to be obstinate, which the psychoanalysts connect to the obsessional neurosis . semántico de la comunicación, en el cual el niño aprende a ser obstinada, que los psicoanalistas conectarse a la neurosis obsesivo.

[ edit ] Books and articles [Editar] Libros y artículos

[ edit ] Books [Editar] Libros

  • Spitz, RA (1957). Spitz, RA (1957). No and yes : on the genesis of human communication. No y sí: sobre la génesis de la comunicación humana. New York : International Universities Press. Nueva York: International Universities Press.
  • Spitz, RA (1965). Spitz, RA (1965). The first year of life : a psychoanalytic study of normal and deviant development of object relations. El primer año de vida: un estudio psicoanalítico de la normalidad y la desviación de desarrollo de relaciones de objeto. New York : International Universities Press. Nueva York: International Universities Press.

[ edit ] Articles [Editar] Artículos

  • Spitz, RA (1945). Spitz, RA (1945). Hospitalism—An Inquiry Into the Genesis of Psychiatric Conditions in Early Childhood. Hospitalism-una investigación sobre el Génesis de condiciones psiquiátricas en niños en edad preescolar. Psychoanalytic Study of the Child, 1, 53-74. Estudio psicoanalítico del Niño, 1, 53-74.
  • Spitz, RA (1951). Spitz, RA (1951). The Psychogenic Diseases in Infancy—An Attempt at their Etiologic Classification. Psicógena Enfermedades en la infancia-un intento de su clasificación etiológico. Psychoanalytic Study of the Child, 6, 255-275. Estudio psicoanalítico del niño, 6, 255-275.
  • Spitz, RA (1964). Spitz, RA (1964). The derailment of dialogue: Stimulus overload, action cycles, and the completion gradient. El descarrilamiento del diálogo: la sobrecarga de estímulos, los ciclos de acción, y la finalización de gradiente. Journal-of-the-American-Psychoanalytic-Association, 12, 752-774. Diario de la americana-Asociación Psicoanalítica, 12, 752-774.

Por feyerabend - 10 de Mayo, 2009, 8:28, Categoría: General
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